jueves, 20 de mayo de 2010

MÉXICO-EU, O EU-MÉXICO

20/mayo/2010

*La geoestrategia del vecino del norte
*Calderón-Obama, relación sinuosa

“Uno de los extremos más necesarios y más olvidados en relación con esa novela llamada Historia, es el hecho de que no está acabada”: G.K. Chesterton (1874-1936).

En la agenda de la relación entre México y los Estados Unidos, los temas son siempre cambiantes. Hasta coyunturales. Hoy unos, y mañana otros resultan prioritarios. Los determinan los intereses, la urgencia del mercado libre o el intercambio de muchos factores, pero sobre todo los actores económicos. La importancia de unos y otros surge en el tiempo, con los gobiernos. Eso se refleja en los encuentros diplomáticos, en las visitas de jefes de Estado y de los gobiernos locales de ambos países. La agenda varía cada vez.
Con un grave problema, de concepción, de por medio para México. Que a la hora de la hora, llegado el tiempo de las negociaciones en la mesa quedan siempre las prioridades de EU. Porque México ni ha entendido bien el papel del vecino del norte como potencia mundial, como tampoco su política exterior que está basada en intereses estratégicos, capitalistas e imperiales, desde siempre.
Es decir, que México es ingenuo porque no acaba de comprender, que en su relación con los países del concierto internacional, y no sólo con el vecino del sur —pero sobre todo con él, por la cercanía y el “peligro” que alega representar para su “seguridad nacional”—, EU se mueve con una visión geoestratégica.
También y sobre todo, geoeconómica y geopolítica. Pero esos son temas casi desconocidos, porque la diplomacia mexicana no los practica, al menos está en pañales. Están las consecuencias, donde poco hace falta para que el vecino se entrometa en todo. El caso es que México se queda en el árbol y perdido en el bosque —mejor dicho, la selva del imperio del norte.
Deslumbrados por el poderío gringo, a diplomáticos y gobernantes no les cabe que la sola cercanía (precisamente por la “seguridad” fronteriza) ya le da a México una importancia para negociar de tú a tú. No se diga si se tiene en cuenta la enorme dependencia del petróleo que tienen las empresas energéticas de EU para sus multimillonarios negocios. Con eso le bastaría a México para parar en seco a EU. Y negociar con varios ases bajo la manga sobre cualquier otro tema. Incluso el relativo al libre comercio.
Como lo fue en su momento el tan desigual TLCAN. De comercio libre para ellos, y con beneficio mínimos para nosotros. Mal negocio de Carlos Salinas, quien le heredó un pesado lastre al país. Y los PRIPANistas que lo siguen sosteniendo, pese al trato tan desigual, comenzando por el resquebrajamiento de empresas de todos los tamaños. Por ejemplo, nunca hubo apoyos ni medidas compensatorias, como sí las hubo para España en los tiempos de su incorporación a la Unión Europea. Tampoco el libre tránsito de personas, porque el asunto de los inmigrantes para EU es un problema y no las soluciones que representa.
Pero a nuestros gobernantes (sobre todo los últimos presidentes priistas y luego los dos del PAN, desde Miguel de la Madrid para acá; ¡tal vez tuvo razón José López Portillo cuando dijo que él era el último “Presidente de la Revolución”!; un tema para discernir), o bien no les interesa el país y no negocian sino que ceden frente a las presiones de EU. O bien, como estudiaron en las universidades estadounidense no tienen otra visión que la del sometimiento ante el más fuerte. Y el entreguismo como solución.
Por eso México adoptó con tanta devoción los preceptos neoliberales desde principios de los 80, precisamente con De la Madrid. Por eso México es más papista que el Papa. Y sigue sosteniendo las líneas del FMI-BM, a pesar de las consecuencias económicas y sociales altamente destructivas y socialmente empobrecedoras, y el abandono desde los propios EU y Gran Bretaña. Por eso mismo —o porque los gobernantes se coluden con los intereses ajenos y no muestran intención alguna de resolver los problemas del país— hay un total sometimiento a EU. Por una relación de dependencia malentendida que tanto nos afecta.
La relación México-EU, o EU-México da para mucho. Y es, sin lugar a dudas, una vecindad importante. Pero mal llevada por México. Por eso, cada vez que hay reuniones, o visitas de presidentes como ahora que Felipe Calderón está en Washington, más que soluciones esperamos la complicación de los problemas. O mayor imposición e injerencia en los asuntos internos. Lo menos serán promesas que se traducen en postergación de soluciones.
Mucho se habla de la agenda para discutir ahora entre Calderón y Barack Obama. Que los temas prioritarios son los relacionados con la frontera entre ambos países. Que el narcotráfico y la inmigración. Pero para EU el problema del narcotráfico es negocio; en cambio para México es sangre de mexicanos. Ya sea por los integrantes de las propias bandas; ya por inocentes que mueren en el fuego cruzado entre los propios cárteles. Pero para EU la droga es dinero en sus mercados financieros, aparte de un sometimiento que le resulta útil para su población.
Aún la materia de intercambio, pese a que ronda diariamente el mil millón de dólares, es insuficiente para calibrar la importancia de la mano de obra mexicana: dócil y mal pagada. Eso mismo impide a EU sacar adelante una reforma migratoria. Porque le obligaría a pagar más a los ahora explotados inmigrantes, y brindarles otros derechos como acceso al sistema de salud del que ahora carecen. Ese es un paquete que no resolverá Obama. Menos con las presiones de la derecha, los neoconservadores —los halcones que llevaron a Bush a la guerra— que todavía dominan entre los partidos republicano y demócrata.
En todo caso es un asunto muy propio para la reelección. Electorero. No para resolverse a cambio de nada. Por mucho que presiones Felipe Calderón. Por tanto que prometa el presidente de EU, con el presunto rechazo a la Ley Arizona. Esta visita, como tantas otras en el pasado reciente, quedará en promesas. El síndrome de una debilidad o un sometimiento vil. En una relación en donde la imposición es de los EU, porque falta construir una visión geoestratégica y geopolítica en México.
Al final, el acercamiento entre ambos vecinos queda en una relación tortuosa; no entre amigos sino simples vecinos. Una relación llena de rencor, de admiración y odio. Porque la historia no olvida que con el uso de la fuerza, EU violentó el territorio mexicano y se apropió una buena parte. Heridas que se anteponen a todo lo demás. México, ni por eso negocia bien.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

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