lunes, 24 de enero de 2011

CAPACITACIÓN MILITAR, AMENAZA SEGURIDAD NACIONAL

24/enero/2011

*Hillary Clinton llega a México a medir el terreno
*El intervencionismo imperial de Estados Unidos

La consideración, cada vez más palpable, de que las Fuerzas Armadas de México (FAM) son como un brazo armado del Pentágono, representa una amenaza creciente para la seguridad nacional que, merced al gobierno de Felipe Calderón, está llevando a cabo el Departamento de Defensa de Estados Unidos en función de su propia seguridad nacional y en detrimento mexicano.
Incluye, sobre todo, la capacitación de efectivos militares por parte de instructores gringos ya en México y Colombia, como en Alemania, Inglaterra, Argentina, Suiza, Belice, Canadá, entre otros países. Lo descubre el hecho de que EU no hace todo lo concerniente a su papel de corresponsabilidad, prometida tantas veces, en lo que compete al combate a los carteles de las drogas mexicanos.
Habida cuenta que, tanto el concepto como la política de seguridad nacional para EU mudó de piel desde septiembre 2011, eso incluyó algunas de las formas tradicionales de aplicarla. A partir de entonces, la seguridad nacional para ellos —o su geopolítica contra el mundo— cambió so pretexto tipificado inicialmente como de combate al terrorismo; todo desde la paranoia creada por los propios halcones gringos con el autoatentado a las Torres Gemelas de Nueva York. Una guerra contra los terroristas llevada a cabo en territorios externos, sin importar el país —lo que incluye tanto Afganistán como Irak— ¿y México?
En México el combate al “terrorismo” lo pasó a determinar la “guerra” calderonista contra el crimen organizado, principalmente el narcotráfico, especialmente en los estados de la frontera con Estados Unidos; una batalla abiertamente fallida pero que deja al descubierto el influyentismo militar de EU en México, como parte de la amenaza a su “seguridad nacional”. Ese es ahora uno de los principales argumentos y contenido de las declaraciones de políticos y voceros de EU: que la violencia desatada por los carteles de las drogas en México, que arroja más de 30 mil muertes en cuatro años, por desarrollarse cerca de su frontera representa una amenaza creciente para su seguridad nacional.
En otras palabras, que la misma guerra fallida, de la mano del activismo violento de los carteles de las drogas que siembran sangre en muchos estados del país, están representando el trabajo sucio a beneficio de los intereses del intervencionismo estadounidense, que actúa como un imperio que estaría sometiendo a México a sus políticas y ahora arremete sutilmente contra las Fuerzas Armadas mexicanas. Un asunto de absoluto cuidado que se tiene que revisar, como un delicado asunto de Estado.
No haciendo la guerra, pero sí practicando el intervencionismo entrenando a militares mexicanos acorde a sus mismísimos fines. Así lo reportó este sábado 22 el The Washington Post, lo resumió ayer La Jornada, y lo anticipó la revista Contralínea con mayor detalle en su número 216 del 16 de enero corriente.
A ver. Pese al nacionalismo de las fuerzas armadas mexicanas, el entreguismo del actual gobierno de Calderón ha determinado que los militares se capaciten en otros países, función para la cual EU ha destinado todavía más recursos que los determinados para la Iniciativa Mérida —1 mil 777 millones 35 mil 670 dólares, contra 1 millón 500 mil dólares—, tratando de desarticular de ese modo dicho nacionalismo mexicano. Pero sobre todo otorgando un mayor peso a dicha capacitación que a la propia Iniciativa Mérida. Grave, ¿no? Gravísimo.
El caso es que por la amenaza de los carteles de la droga mexicanos —aquí entran los argumentos expuestos por el Post, resumidos por La Jornada—, cada vez más elementos [“policías y soldados mexicanos], han viajado al país sudamericano [Colombia] para ser entrenados. Es decir, que instructores colombianos, “acompañados por investigadores y fiscales de Estados Unidos y Canadá, han impartido cursos semanales [¡semanales!] en México acerca de cómo recabar evidencia y sustanciar procesos judiciales para desmantelar a los cárteles de la droga”.
Y, según el Washington Post, unos 7 mil mexicanos han participado en los cursos de adiestramiento, los cuales han sido financiados, en parte, con 800 mil dólares aportados por Estados Unidos. “Soldados y policías aprendieron a efectuar operaciones en la selva, saltar desde helicópteros, desactivar bombas y atacar bastiones urbanos”, reseña La jornada. Y agrega un testimonio de un policía participante en esos cursos, Carlos Nieves: “Les enseñan que el creciente poder de fuego de los carteles mexicanos se debe combatir con más poder de fuego”. Una capacitación que Colombia aporta a México “sin una presencia sustancial de la policía o las fuerzas armadas de Estados Unidos al sur de su frontera”. ¿Se entiende la jiribilla?
Contralínea lo desarrolla más todavía. Se trata de la capacitación de 6 mil 63 efectivos, con un costo de 1 mil 777 millones de dólares como “donativo” que recibió de EU el gobierno de Felipe Calderón entre 2007 y 2010, “sólo para entrenamiento de tropas mexicanas [marinos y policías] en el combate al narcotráfico y al terrorismo”. Como dice el general en retiro Samuel Lara Villa, en Contralínea: “Estados Unidos tiene como objetivo integrar a las Fuerzas Armadas Mexicanas como parte de su brazo armado. Para ello ha trabajado en cambiar la misión nacionalista del Ejército…[Por ello] México no tiene más enemigo que el que está al Norte. La dominación imperialista que Estados Unidos ejerce sobre América Latina es un hecho. Estos últimos gobiernos se han puesto de rodillas ante las disposiciones y pretensiones de los estadounidenses”.
En fin, que como parte de la geopolítica militar de Estados Unidos, no sería de extrañar que pronto nos enteremos que el llamado Comando Norte [que se presume estar conformado trilateralmente], estaría haciendo planes para un futuro inmediato sin México; es decir, para la preservación de la seguridad nacional de América del Norte que comprende a Estados Unidos, Canadá y México, dejando fuera soterrada pero abiertamente a México. Algo, por supuesto, tremendamente grave porque atentaría contra los intereses de los mexicanos y en favor del imperio de los gringos y de Canadá.
En ese contexto llega a México la secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, y viene a medir el terreno del enemigo —perdón, del amiguo— del sur, a estas alturas tras las revelaciones o el “descubrimiento” de que el personal de la embajada de su país hace trabajo de espionaje, como lo hacen en todas partes del mundo sus “embajadores”. Entonces: ¡a encender todos los focos rojos! Hay que tener cuidado con el enemigo.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario