miércoles, 9 de marzo de 2011

TELEVISIÓN, LA DISPUTA SIN CONTROL

09/marzo/2011

*Televisa/TV Azteca versus Telmex
*Con mal gobierno pierde la sociedad

Hay “una frase del economista liberal estadounidense John Keneth Galbraith (que) sintetiza muy bien el dilema del Estado y la sociedad mexicanos frente a la pantalla: ‘Un país con una televisión rica y escuelas pobres está en serios aprietos’. México, como muchas otras naciones subdesarrolladas, cumple cabalmente con este diagnóstico. Las dos grandes empresas televisivas del país [Televisa y TV Azteca] cuentan con veinte veces más recursos que la UNAM, con una influencia en la formación y percepción de la infancia y la adolescencia mucho mayor que la Secretaría de Educación Pública, y ambas definen día con día no sólo el buen o mal gusto de los televidentes, sino también lo que se debe entender como cultura, información y entretenimiento”. Cita del libro de Jenaro Villamil, La televisión que nos gobierna (Ed. Grijalbo, 2005, p. 125), que refleja muy bien lo correspondiente a la influencia que tiene la televisión abierta entre los mexicanos de todos los sectores, y en todas las áreas de la cultura.
Peor aún, desde que el modus operandi de la televisión resulta, aparte de la mediatización-enajenación de los mexicanos como herramienta para la continuidad del estatus quo bajo el manejo cuantioso de recursos y de cualquier tipo de privilegios —concesiones del Estado nunca puestas en entredicho, o sujetas a revisión jamás—, un jugoso negocio que los actores de la política se encargan de acrecentar; ya por la vía de la espotización [muy de moda en los tiempos del Partido Acción Nacional] desde el gobierno o la difusión casi continua de promocionales para el posicionamiento de algún político en particular. De por medio está que se trata de una visión abiertamente mercantilista, como vil artículo de consumo reflejado en los altos costos de la publicidad, para los concesionarios sin importar lo relativo a la educación y a una información imparcial de la sociedad.
El caso es que en el país los últimos gobiernos le han otorgado todo el poder a las pantallas de la televisión. Bajo el precepto que lo dicho por la televisión es lo verdadero; o quien no está en las pantallas no existe, apostándole todo a la imagen. En ese tenor, por supuesto que los más beneficiados son los accionistas del duopolio Televisa/Tv-Azteca que dominan el espectro en México. Esto más como una actitud de sometimiento sin limitación desde el gobierno, que de un tratamiento equitativo o siquiera de regulación acorde con la prioridad para cualquier país de una televisión sin tapujos pero útil a dicha sociedad.
“El presidente y su partido han sido, con el PRI, los principales obstáculos para una reforma democrática al sector. Calderón ha querido modificar las reglas del juego mediante acuerdos y decretos administrativos y, por lo mismo, unipersonales, en respuesta a las presiones de coyuntura, pero sin la participación del Congreso y de otros sectores de la sociedad”, alude el especialista Gabriel Sosa Plata en entrevista también con Villamil en Proceso N° 1791 del 27 de febrero de 2011. Ver también la propuesta de la exsubsecretaria Purificación Carpinterio en Proceso 1792, donde prevenía a Calderón sobre el conflicto a punto de estallar, ya desde diciembre de 2008.
Y claro está que quienes se mueven en el caos son quienes tienen la batuta; la tesis del divide y vencerás Y sendas televisoras son las reinas de un caos en parte generado por ellas, en parte tolerado por las propias instancias gubernamentales merced al utilitarismo, al uso político por el potencial [ambas tienen el control del 98% del mercado visual del país] y la incapacidad de emitir reglas claras [¿Pero y quién no recuerda la mal llamada “Ley Televisa”?]. Es decir, que la reglamentación a fondo en el sector de las telecomunicaciones no existe en el México moderno.
Y el tema viene a cuento porque la disputa por el triple play sigue tocando callos; mejor dicho, millonarios intereses. Y en esto también entra la empresa gigante de las telecomunicaciones, el Grupo Carso al cual pertenece Teléfonos de México, del hombre más rico del mundo, Carlos Slim, en abierto pleito por el mercado mexicano del internet, la voz y la imagen, al lado de Emilio Azcárraga y Salinas Pliego. O viceversa, porque la lucha es fuerte y desde varios frentes. Al menos atorada en múltiples demandas, en tanto el gobierno no atina a regular al sector.
Lo más caliente del pleito estalló recientemente [viernes 18 de febrero], cuando Slim declaró que sacaba la publicidad de sus empresas (Telmex, Telcel, tiendas y restaurantes Sanborns e Inbursa) de las dos televisoras. Con Televisa se alegó el aumento de tarifas publicitarias “más allá de la tendencia de los últimos años”. Con Tv Azteca, el condicionamiento de la publicidad por parte de la televisora, a la firma de un convenio de conectividad. Azteca quiere entrar al servicio de telefonía utilizando la infraestructura de Telmex; es decir, sin invertir.
Pero ambas problemáticas representan más bien la punta del iceberg. Porque las televisoras quieren la conectividad de Telmex a cambio de nada. Y Slim no se deja por claras razones. Porque tampoco el duopolio televisivo quiere que el monopolio de las comunicaciones entre a competir en el mercado de la imagen porque, alega Televisa, ya tiene voz e internet y su título de concesión de 1991 [otorgado en tiempos de Carlos Salinas], se lo impide.
Es más, Televisa demandó a la Confederación Federal de Competencia la revisión del título de concesión de Telmex, porque le impide prestar el servicio de televisión restringida, como lo está haciendo con dish vía las alianzas con Echostar y Multivisión que constituyeron Dish México, y ya cuentan con 2.6 millones de suscriptores. Telmex lo niega alegando que sólo presta los servicios de “venta y facturación”.
Está claro que, por un lado, desde el gobierno se ha apoyado fuertemente particularmente a Televisa —Tv-Azteca no se queda atrás— porque le ha favorecido en muchas acciones. Por otro, que otras empresas de personajes allegados al gobierno están interesados en arremeter contra Telmex. Pero tampoco Slim se ha dejado. Y el problema va todavía más allá.
Lo cierto es que, más allá de las disputas entre los dueños de las televisoras y la telefónica —con el gobierno tratando de inclinar la balanza hacia un lado en lugar de regular al sector—, quien está de por medio es la sociedad que no cuenta con opciones fruto de una competencia sana; principalmente en el terreno del manejo de la imagen. En otras palabras: una televisión rica en un país de pobres y con un gobierno más que parcial.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

martes, 8 de marzo de 2011

PAN-PRI-PRD, LA MOVILIDAD PARTIDISTA

08/marzo/2011

*El partido en el poder le apuesta a repetir
*Peña-Moreira, los enlaces del dinosaurio

Elección anticipada, cualquier paso que den ahora los partidos políticos en México —una situación que va más allá de las elecciones estatales de este 2011, incluida la del Estado de México—, va encaminado hacia la sucesión presidencial del 2012. Estar al tanto de lo que ocurra, principalmente en los tres “grandes” —el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD)—, resulta, por lo tanto imprescindible para el análisis y la revisión de sus tipos de maniobras.
Lo interesante es ver cómo se ajustan las políticas a cada paso que dan los partidos y sus dirigencias, sus principales actores también. Cómo se van perfilando los posibles candidatos y los fines partidistas rumbo al 2012. El PRI, por su parte, con el reciente nombramiento —el viernes 4 pasado ante un escenario de manipulación o acarreo de masas (más de 2 mil priistas en el Centro de Convenciones) al viejo estilo priista, procedentes de diferentes estados hacia el estado sede del constitucionalismo mexicano en Querétaro— de su nuevo y flamante presidente, Humberto Moreira exgobernador de Coahuila, va por todo a fin de recuperar la silla presidencial con su presunto candidato, Enrique Peña Nieto.
Es decir, el PRI está aceitando la maquinaria [de viejo modelo] para recuperar el poder presidencial en 2012, no obstante el continuismo de sus viejas prácticas porque la renovación generacional que tanto pregonan no les da para cambiar al partido de raíz y tirar por la borda prácticas añejas. Porque el viejo dinosaurio sigue vivo, como en el cuento de Monterroso. Y la muestra la tenemos en el férreo control ejercido por Peña en temas como: su presunta candidatura por el PRI a la Presidencia —un posicionamiento que le ha costado inversiones millonarias en publicidad al erario público de la entidad—, la sucesión misma en la dirigencia de su partido y la designación del candidato priista para el Edomex.
La elección de Moreira tiene el tufo del dedazo priista, promovido y para el allanamiento de la vereda a Peña hacia el 2012. Además los une la relación política con la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo. Viejos principios, añejas prácticas, anquilosadas alianzas caciquiles de un PRI que, como el PAN que no aprendió a ser el partido en el poder, aquél tampoco a renovarse con durante los ya casi dos sexenios que lleva como principal partido de la oposición. Lo que da pie, por cierto, a pensar que si bien en la superficie de la política hay una competencia entre PRI-PAN por el poder, en el fondo tienden a lo mismo: a la imposición del bipartidismo, a una simple alternancia en el poder meramente compartida, a la defensa de los mismos intereses de los hombres que detentan el poder tanto adentro —los hombres más ricos de México— como afuera —los organismos internacionales procedentes y al servicio del Consenso de Washington.
El PAN, por su parte, se prepara para sorprender a los mexicanos con su política de alianzas y la recientemente propuesta de “candidatura ciudadana”, para volver a colocar al inquilino de Los Pinos entre 2012 y 2018. Es Felipe Calderón quien está dando aire a dicha postura. Pero unos días antes el titular de Gobernación, Fernando Blake Mora [quien casi no suena al igual que el procurador Arturo Chávez Chávez], hizo llegar la iniciativa de las candidaturas ciudadanas, hasta para la Presidencia de la República, al Congreso pero pasó desapercibida por los problemas de coyuntura.
Está claro que el PAN no quiere dejar el Poder Ejecutivo. Ya se engolosinó con el poder presidencial y quiere seguir. Y saben los panistas que no tienen con qué ganar solos. Por eso le apostarán a la política de alianzas con el PRD. Eso queda cada vez más claro, incluso por encima de la elección del Edomex. Esto significa que, si no van juntos en la entidad gobernada por Peña, dejarán pasarla con tal de perfilarse rumbo al 2012 con un candidato ciudadano.
Cierto que, como dijo el también reciente dirigente blanquiazul Gustavo Madero: en el PAN hay “caballada suficiente capaz para 2012”. Pero con ninguno ganan la Presidencia, y lo saben. Pese a Creel, Lujambio, Cordero, Lozano, Mota, e tutti quanti. Por eso la promoción de la “candidatura ciudadana”. Con ello el PAN intenta cerrar la pinza para proponer a personalidades como Juan Ramón de la Fuente; ahí sí en coalición con el PRD. Por eso también el interés de esa dirigencia, encabezada por Jesús Ortega, de aliarse con el PAN. Para impedir el retorno de las “viejas prácticas” del PRI. Las alianzas que van de lo perverso hasta lo “impúdico y espurio”, como califica Moreira.
No importa que por ahora el presidente del PAN se oponga y se haga el occiso, como si desconociera la intención de Felipe Calderón. Es el manejo de las apariencias en lo que se acercan los tiempos de las definiciones políticas importantes. Calderón ha propuesto que sean los mejores candidatos sean o no panistas, con tal de “conservar el poder”. Más claro no podría ser. En otras palabras, Calderón tiró la línea más viable para el PAN. Bajo el argumento de que está en juego “el futuro del país” [¡sí, pero en peligro!] y el del propio panismo [¡ese sí que está en jaque!], dijo el pasado sábado 5.
Lo que difícilmente conseguirán, eso sí, es la difusión de los “logros de 10 años del PAN” en el poder, porque son pírricos o nulos. Y no hay más. Pero lo intentarán, según lo dicho por Calderón durante la sesión del Consejo Nacional panista del fin de semana. Reacio a que el país está cada vez peor en cualquiera de los rubros que se analice. Pero le apostarán a “los 30 millones de jóvenes que votarán en 2012”, y no conocieron el pasado con el PRI donde regía “el autoritarismo, la corrupción, la represión y las crisis económicas”. Por eso, dicen, ellos deben “explicar las diferencias”. Además cuenta con “aquellos sectores que hoy son beneficiarios de los programas sociales”; es decir, el manejo populista del apoyo a la pobreza desde el Estado, al viejo estilo pronasolero priista y salinista.
En fin. De lo que se trata es de avanzar en la consolidación de sus candidaturas. No importan las propuestas sino los incondicionales para seguir con el estatus quo. Tanto el PRI como el PAN y ahora el PRD se olvidan del país al que sirven o deberían de. Pero es claro que si nadie defiende sus principios, mucho menos defenderán los ajenos. Se olvidan que los otros intereses, los del país, son los que realmente importan y no los de las elites del poder. Las sorpresas que faltan todavía, la víspera de la elección del 2012. Pero los políticos andan en pleno jolgorio.

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lunes, 7 de marzo de 2011

CALDERÓN CEDIÓ ANTE EU

07/marzo/2011

*Pascual, el embajador “espía” incómodo
*Al olvido, temas de la relación bilateral

Aquello que tras las declaraciones del presidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa, a The Washington Post el jueves pasado, parecía la anotación de un gol a su favor, se anuló tan pronto un día después se entrevistó con el árbitro del partido, el presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama. Se trata de las demostraciones de inconformidad vertidas por Calderón, en contra de los informes del embajador de EU en México, Carlos Pascual, tan pronto se dieron a conocer los cables que entregó Wikileaks a varios diarios —entre ellos a El País, y sólo posteriormente a La Jornada— como parte del trabajo diplomático del Departamento de Estado.
El problema —una muestra de debilidad del presidente mexicano— fue que Calderón sólo declaró en contra de Pascual a la prensa estadounidense y no en la oficina Oval de la Casa Blanca, de cara con Obama; o lo haría muy tibiamente. Y, se sabría después de la entrevista entre ambos presidentes, Obama estaba dispuesto a resistir cualquier presión provocada por el “daño” Wikileaks. Así lo hizo, pese a las declaraciones de Calderón —el “no me ayudes compadre”—, en referencia al trabajo tendencioso de Pascual.
Apuntaló el espaldarazo del portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley —la señora Hillary Clinton, como titular de la dependencia, no dijo “esta boca es mía”—, fue el que recibió Pascual. Dijo que su embajador, por lo demás especialista en asuntos de Estados fallidos [de ahí la insistencia, desde 2008, en calificar al de México como fallido; porque así conviene a los intereses de EU, en el contexto de su política de “seguridad nacional”]: “Ha trabajado de forma eficaz”, pese a las condiciones “difíciles” que enfrenta en estos momentos de la relación bilateral, y “no hay planes de ajustar su estatus” diplomático. Y Obama puso el mutis en público. En corto y con Calderón, trascendió, diría: “Pascual es nuestro embajador”. Y punto.
Por lo tanto, pese al berrinche de Calderón, Pascual se queda. Continuará su trabajo de “espionaje” en México, con cartas credenciales de estatus diplomático. Una de dos, o le faltaron agallas a Felipe Calderón para protestar lo necesario ante Obama y pedir su cambio [el “sería difícil confiar” en él resultó a todas luces insuficiente] o, asume como ciertas otras de las revelaciones en los cables Wikileaks sobre su debilidad, propia de la ilegitimidad ganada a pulso tras las cuestionadísimas elecciones del 2006.
Luego entonces, Calderón, en lugar de anotarse los goles fue a recibirlos a la Casa Blanca, porque no tuvo al árbitro a su favor ni presionó debidamente. En ese sentido, el trabajo que viene desempeñando el cuerpo de la diplomacia estadounidense en México se fortalece. Pero todavía queda, desde México, no seguir el enredo. De ahora en lo adelante, Pascual merece más que la marginación; el rechazo puede obligar a Obama, de facto, a cambiarlo. Hacer entender a Washington que Pascual se convirtió en un embajador incómodo.
Nadie olvida que por Wikileaks se supo cuando Pascual emitió juicios parciales al tratar temas delicados para la seguridad nacional de México, como el relativo al Ejército mexicano y la Marina, entre otros, y su relación con el combate al narcotráfico, en sus informes. El enojo de Calderón, mostrado ante la prensa de EU, que respaldan los “daños severos” para la relación bilateral y citados por el Washington Post se quedó corto. Como “proporcionar información a una dependencia [a la Semar, que sirvió para cazar a Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca] y no a la otra [la Sedena], e intentar que compitan entre sí”. La “considerable tensión entre la Sedena y la Semar”. [Ver cable del 29 de enero, 10MEXICO083 y mi abordaje del tema en “El injerencismo de Pascual” en http://maniobrasdelpoder.blogspot.com/2010/11/injerencismo-de-pascual.html].
Por cierto que el asunto no quedó sólo en el “alboroto que causó en el equipo de seguridad nacional” del país, por las severas críticas a Sedena, Cisen, SSP, como un tema de descoordinación entre instancias. Su juicio fue más allá. Dijo en el citado cable enviado al Departamento de Estado, que: “Las instituciones de seguridad mexicanas están frecuentemente encerradas en una competencia de suma cero, en la que los éxitos de una dependencia son vistos como un fracaso de la otra. Cada agencia guarda celosamente su información y no existen las operaciones conjuntas. La corrupción oficial está extendida, lo que lleva a que los grupos de funcionarios y jefes del sistema judicial limpios actúen con una mentalidad de compartimentación de información en medio de un cerco”.
Y otros señalamientos, propios de un operador encargado de “intervenir” en los asuntos internos de otros, como México en su caso. Sobre la estrategia de Calderón —criticable, insisto, pero ajena de intereses foráneos— y su descoordinación por un órgano de inteligencia, resultan paradigmáticos. “La estrategia de seguridad del presidente Calderón (Cable 09MEXICO3195) no tiene una estructura de inteligencia capaz de producir información de calidad para operaciones de captura. Nuestros funcionarios nos reportan que las agencias mexicanas operan de manera fracturada, discrecional y dependientes del apoyo estadounidense [sic]”. Claro injerencismo del embajador Pascual en los asuntos internos de México.
Aún con el tema del asesinato del diplomático Julián Zapata de por medio, que abrió el asunto de la portación de armas y —su seguridad en el país— de los agentes estadounidenses en México, Calderón pudo presionar más e inconformarse. ¿Qué tal la tolerancia revelada, también por la prensa estadounidense, que los agentes aduanales permitían el flujo de armas a México? ¿Qué con la investigación donde salió que el arma con la que se ultimó al agente en la carretera 57, San Luis Potosí, era de procedencia estadounidense? ¿Apenas, luego de 17 años de litigio, se conseguirá en verdad que los camiones de carga mexicanos ingresen a las carreteras de EU? ¿Y qué con la inmigración?
Lo que sea, pero Pascual no será, al menos por ahora y en tanto Calderón no presione lo suficiente, la primera víctima de la publicación de los cables diplomáticos de Wikileaks. Todo por la seguridad nacional de Estados Unidos. En tanto la debilidad de Calderón le ha impedido sacar los importantes asuntos de México con el vecino del norte. No importa que la seguridad nacional de México quede a merced del imperio del norte.

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viernes, 4 de marzo de 2011

PEMEX, SIGUE LA ORDEÑA

04/marzo/2011

*De la legalización hacia la privatización
*Alta traición contra patrimonio nacional

“‘Manipulación de las licitaciones’, principal modus operandi de la corrupción en la paraestatal petrolera [Petróleos Mexicanos]”: Vega Casillas. Contralínea N° 221, 20 febrero de 2011.

Una foto dice más que mil palabras, es un consenso entre editores de medios que con el tiempo se ha convertido en vox populi. Y en la presentación de los “nuevos contratos integrales de exploración y producción” el martes pasado, donde estuvieron los titulares de Petróleos Mexicanos (Pemex), Juan José Suárez Coppel, y de Energía, José Antonio Meade, apareció en las placas a todo color el senador priista y excandidato presidencial en el año 2000, Francisco Labastida Ochoa. ¿Significó eso el aval del PRI, a las “nuevas” jugadas de los panistas? Más claro ni el agua.
Tiempo ha, que la empresa mexicana Pemex es objeto de ordeña y hurto. Ordeña presupuestal desde los gobiernos priistas y panistas [y un sindicato entreguista que goza de cabal salud] porque la Secretaría de Hacienda le resta un elevado porcentaje de sus ingresos que obtiene por la exportación del crudo, en lugar de cobrar impuestos como se debe a los hombres ricos de este país; robo material porque abundan los ductos clandestinos —operados por una modalidad de delincuencia organizada— en todas las redes por donde se traslada el energético procesado en gasolina, desde los sitios de la extracción-refinación hasta los del consumo en las grandes ciudades del país.
Y como dice en el epígrafe la frase de Vega Casillas: las licitaciones son el instrumento de la corrupción presente en la paraestatal* [Ver nota infra]. Licitaciones que se suceden, sobre todo, desde el 2002 en tiempos de Vicente Fox cuando se inventaron los trinqueteros Contratos de Servicios Múltiples (CSM) para entregar a los inversionistas extranjeros —el arribo del capital privado que tanto se impidió desde los tiempos de la nacionalización del petróleo por el general Lázaro Cárdenas—, a la fecha cada vez con mayor cinismo gracias a los cambios en Pemex que nunca alcanzaron la tan cacareada categoría de “reforma energética”. Fue, mejor dicho, la legalización de la ordeña.
Esto es, que la empresa energética mexicana por excelencia, sobre todo en la subsidiaria más importante, “Pemex, Exploración y Producción” (PEP) [recuérdese que la división de Pemex en cuatro por Carlos Salinas de Gortari, fue con fines privatizadores], con los últimos gobiernos “el petróleo pasó desde la Petroleum Company of California (hoy Chevron-Texaco), la Standard Oil Company (hoy Exxon-Mobil), la Pebb Mex Oil Company (hoy Penzoil), de los tiempos de Cárdenas, a las petroleras trasnacionales de ahora: Repsol, Petrobras, Teikoku, Oil Technit, Tecpetro, y D&S Petroleum [Ana Lilia, Camisas Azules… p. 47], en los tiempos del PAN. Entreguismo de ¡alta traición contra los mexicanos! [“Pemex, nido de ratas” (con datos de Ana Lilia Pérez), nota en mi libro La ingobernabilidad calderonista, con prólogo de Carlos Ramírez y de próxima aparición].
Pues ahora se trata de los “contratos integrales”, toda vez que —dijo Coppel—, “Pemex, sólo durante 2010 registró una caída por más de 60 mil 678 millones de pesos en el valor de sus activos”. Siempre intentando justificar la inversión, claro está, señalando a la empresa en números rojos; es decir, de lo que se trata es de que llegue la iniciativa privada [a la presentación del martes llegaron al menos 120 inversionistas] “no a salvar a Pemex, no a rescatarle” sino —desde la primera ronda de licitaciones— a permitir “la participación privada en los campos maduros conocidos como Magallanes, Carrizal y Santuario, en donde se extraen 13 mil barriles diarios de crudo, y de acuerdo con proyecciones podría elevarse a 50 mil, con posibilidades de alcanzar hasta 70 mil barriles por día, aunque esto será hasta finales de 2012, según dijo Carlos Morales Gil”, ahora director de PEP.
Los “contratos integrados” o “incentivados” un mecanismo que “permitirá obtener beneficios importantes tanto para Pemex como para el sector empresarial del país y del extranjero [entreguismo puro a la IP], porque se exigirá que proveedores nacionales participen al menos con 40% del contenido de trabajo, obras, equipos y tecnología” [entreguismo puro a los extranjeros].
Porque, eso sí, como dijeran Coppel y Gil, habrá “promocionales en el extranjero”, en Buenos Aires, Calgary, Houston, “para acercarnos más y levantar el interés de los potenciales contratistas que operen con nosotros”. Tamaña ofensa contra el país, el entreguismo de la riqueza petrolera —propiedad de la nación y no de unos cuantos enquistados ilegítimamente en el poder— a los inversionistas extranjeros, más ahora cuando se allanó el camino legaloide para estropear ese patrimonio que corresponde a la nación. Una muestra de la política de alta traición, tanto de panistas como de priistas. Y si no que Labastida de cuenta de ello.
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[*] Nota desarrollada como entrevista por la reportera Nancy Flores bajo el encabezado de portada “Pemex sí es de interés público: Vega Casillas”. Un título que ofrece, por lo demás, una evidencia de expertos en el tema que contradicen la sentencia absurda del pasado 3 de enero de 2011, de la juez 54 de lo Civil en el Distrito Federal, Yassmín Alonso Tolamatl, quien resolvió en contra de los periodistas Miguel Badillo, director de Contralínea, Nancy Flores y Ana Lilia Pérez [autora del libro Camisas azules manos negras. El saqueo de Pemex desde Los Pinos, donde denuncian trapacerías de empresarios y prominentes panistas], reporteras y David Manrique, caricaturista, por “uso abusivo de su libertad de expresión”. A demanda presentada por socios de las empresas Blue Marine Technology, Arrendadora Ocean Maxican y Subtec desde septiembre de 2009, por la publicación de las irregularidades que sólo mencionan los informes de la ASF (Auditoría Superior de la Federación), en contratos de arredramiento entre dichas empresas y Pemex. La juez dijo que las licitaciones efectuadas por un ente público como Pemex “no pueden ser consideradas como de interés público” [sic], porque en la industria petrolera se cuenta con “una terminología especial y conocimientos técnicos que el público en general e inclusive la suscrita (refiriéndose a sí misma) desconoce” [¡tamaña ignorancia convertida en argucia legaloide y atentatoria de lo que juzga: la libertad de expresión!].

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jueves, 3 de marzo de 2011

MÉXICO-EU, ENTREGUISMO DE CALDERÓN

03/marzo/2011

*¿A rendir cuentas?, una visita fuera de lugar
*El intervencionismo gringo es cada vez mayor

Mal momento, o entreguismo. ¿A qué va el presidente mexicano Felipe Calderón de visita a Washington con el presidente estadounidense Barack Obama? Ni las circunstancias internas político-económicas de México, ni las de Estados Unidos son las más propicias. Como tampoco lo es el ejercicio de la política exterior de ambos países.
Más parece que los asesores de Calderón andan perdidos porque en sus análisis de las relaciones México-EU no aplican la variable de la geopolítica y responden a los caprichos de su presidente; o de plano es la disponibilidad y la tolerancia al permitir cualquier tipo de injerencia en los asuntos internos de México, no únicamente por la diplomacia, como lo confirman los cables de Wikileaks que pone a disposición el diario La Jornada.
Porque, por un lado están las declaraciones de las últimas semanas por los funcionarios estadounidenses que abordan el asunto de la seguridad interna —su política de “seguridad nacional” que cambió tras el 11/S, 2001— y rayan en la amenaza militarista-intervencionista, sin el revire adecuado por parte del gobierno mexicano en cualquiera de sus instancias, incluido el poder legislativo. Por otro los acontecimientos últimos de violencia que rayaron en el lamentable deceso de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Más resalta el peligro por la desatención que sendos problemas representan para la soberanía nacional, porque las protestas contra el espionaje de la diplomacia estadounidense, revelado por los cables Wikileaks, no han pasado del enojo y sellar el picaporte de los Pinos al embajador Carlos Pascual [cuando el asunto requería una protesta contundente y un trato directo, cara a cara entre Calderón y Obama]; así como el esclarecimiento o detención de los presuntos autores del atentado contra los dos agentes estadounidenses, Jaime Zapata y Víctor Ávila, de autoría Zeta. Un problema que fue resuelto tan rápido que ni los mismos congresistas de EU se la creen.
Dilemas para la política exterior de México, que más bien muestra los signos de debilidad diplomática y de política exterior; problemas que genera el protagonismo de la política de “seguridad nacional” estadounidense en países como México. En otras palabras. Las muestras de debilidad de Felipe Calderón son consecuencia de la ilegitimidad con la que ganó las elecciones en 2006. El apoyo que le brindaron en ese momento los estadounidenses les dio carta abierta para intervenir abierta y cínicamente en los asuntos internos de México. Desde entonces se ha incrementado, tan solo verlo hoy, el número de espías a sueldo de los EU en México.
Los cables, otra vez de Wikileaks, ponen al descubierto el tan delicado tema. El asunto del injerencismo que raya en el intervencionismo. Los cables de 2009 que describen a un presidente mexicano “acosado” por “la violencia del crimen organizado al alza, crisis de las finanzas, problemas internos en el PAN, un margen de maniobra disminuido en el Congreso, pobreza y desigualdad crecientes y un cuestionamiento público cada vez mayor sobre su estrategia contra el crimen organizado”, según el diario citado.
Un escenario descrito desde la embajada estadounidense, previo a la visita de Obama a Guadalajara en 2009, a cargo del entonces encargado de negocios, John Feeley, cuando Pascual no había sido confirmado como embajador. Entonces se prevenía a Obama que podría exigirle a Calderón al menos dos cosas: 1) “Un manejo más transparente ante la acusaciones de violación de los derechos humanos, especialmente en los tribunales del fuero militar”; 2) La extradición de presos, de “los jefes de alto rango de los carteles del narcotráfico, no solamente sus lugartenientes”.
Y prevenía, la embajada a Obama, igualmente sobre la posible presión de que Calderón para la prolongación del Plan Mérida más allá de los tres años y detener el flujo de armas hacia México. Sobre las violaciones a los derechos humanos Calderón respondería con el “esfuerzo escrupuloso”, y quienes “señalen lo contrario están obligados a probar un caso —¡un solo caso!— en que no haya actuado la autoridad”.
Hoy bien podrían ser los mismos temas, porque quien determina la agenda no son la diplomacia mexicana sino la gringa. Tan solo el caso Pascual. Es casi seguro que Calderón no pedirá su retiro [¿o sí?]; el tema se ha quedado sólo en no recibirlo en Los Pinos. No habrá protestas del presidente mexicano al de EU por este y otros temas como el del flujo de armas o los recursos del intervencionista Plan Mérida, que no llegan.
Eso sí. Seguramente Calderón entregará cuentas de la presunta eficiencia y prontitud con la que se resolvió el asesinato de Zapata. Los demás temas quizá sean mencionados, como el de los inmigrantes. Pero no obtendrá nada. Siquiera una aclaración de asuntos tan delicados como el retiro de tropas del Ejército mexicano de ciudades fronterizas como Ciudad Juárez o Tijuana; localidades en donde “el gobierno de México se prepara para bajar el perfil de los militares”. Es lo que ahora resulta de los cables Wikileaks. Igualmente la intervención para “modernizar al Ejército Mexicano” y, peor aún, “ayudaremos al gobierno a consolidar las instituciones [sic] penales del poder civil y a retirar gradualmente a los militares de la vigilancia en las calles, una tarea para la cual no tienen ni atribuciones legales ni capacitación”. Todo con un “compromiso sin precedente” por parte de la administración de Felipe Calderón.
Por eso cabe la suspicacia, ¿a qué va Felipe Calderón a EU? Cada vez queda más claro que mientras Calderón hace política de entreguismo, Obama hace geopolítica contra el mundo. Ni más ni menos que cuando Bush llegó de visita al rancho San Cristóbal, la casa del entonces presidente Vicente Fox, y decretó el bombardeo a Irak. Lo mismo ahora, mientras Calderón anda de visita en Washington, Obama tiene su arsenal listo para invadir Libia. Por eso es que los tiempos no son propicios para visitas, así sea entre amigous, como siempre aparentan los presidentes de EU a los de México.
La agenda de los temas mexicanos quedará, como siempre, en el tintero, alentada por el entreguismo de los gobiernos del PAN a la política de espionaje y belicista del imperio estadounidense.

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miércoles, 2 de marzo de 2011

EU, SIN SIGNOS DE RECUPERACIÓN

02/marzo/2011

*Frágiles medidas de Barack Obama
*Problemas estructurales se imponen

Existe un galimatías con la economía estadounidense. Hay voceros que quisieran revelar esperanzas, pero no cuentan con las señales suficientes y no saben cómo hacerle; hay críticos más bien pesimistas, porque se percatan de las variables económicas que enmarcan su deficiencia. El chiste es que la recuperación no llega, y ese es un dilema para todos, comenzando por el presidente Barack Obama que va tras la reelección. Y en tanto no haya signos de desempeño suficientes —los indicadores son o muy pobres o más bien graves—, no se desbordarán las expectativas ni llegarán las inversiones a sectores clave como el inmobiliario.
Ni inversiones ni recuperación, sin políticas agresivas; con una estrategia económica desde el gobierno, que Obama hoy por hoy no tiene; con una visión heterodoxa suficientemente hábil para aplicar políticas en varias direcciones y no sólo apostarle a una. En tanto eso no suceda, la máquina no arrastrará a los vagones porque entre otras cosas tiene mucho peso o un buen desgaste; por eso los carros le generan problemas, en lugar de acoplarse a una velocidad. El caso es que los optimistas se fijan en las herramientas, y no en el modelo de motor. Entre estos están los propios funcionarios del gabinete económico de Obama.
El mercado inmobiliario sigue deprimido. De eso dio cuenta ayer el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner. Dijo que de nada sirve un programa para “modificar las hipotecas”, como se propone en el legislativo, si el sector inmobiliario sigue dando muestras de fragilidad. Y solicita a los republicanos “revisar el sistema de financiación para la adquisición de viviendas”, si es que apoyan al gobierno de Obama. Agregó Geithner: “La demanda por viviendas aún está muy débil para absorber el exceso de oferta en el mercado, particularmente con el alto nivel de desempleo”.
La trampa es que en tanto eso no se dé, no habrá la reactivación del crédito por parte del inversionista privado, como dijo el propio Geithner en otras palabras. Y el desempleo tampoco tiene signos positivos todavía, porque si bien ha disminuido en 0.8 puntos, todavía sigue en altas tasas del 9%. Se trata de los dos elementos en los que se ha fijado la recuperación económica. Luego entonces, ambos indicadores —mercado inmobiliario y desempleo— no ayudan todavía para pensar positivamente. Estos son los indicadores del método ortodoxo, del que no parecen ir más allá los estadounidenses todos para salir del bache.
Vienen los agregados, para los que no hay opciones; los vagones con problemas. Es decir, que sin una reforma fiscal que garantice certidumbre y sanidad en las finanzas públicas, la economía estadounidense podría entrar a un periodo de mayor volatilidad u otra etapa recesiva. Eso opina el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), reseñado ayer en la página electrónica del diario El Financiero. Porque el proyecto presupuestal de Obama de recortes al gasto y reducción del déficit es insuficiente. Y eso podría meter a EU en una crisis fiscal. Pues ahora, en tiempos de negociación en el Capitolio al que restan dos días: “Ni los republicanos ni los demócratas parecen preparados para iniciar un proceso de reformas [de fondo]. Esto dejó a EU vulnerable ante futuros riesgos”. Ocupados están, dice el IIF, más en “asegurar el financiamiento para el resto del año fiscal”, que en buscar opciones —como hemos dicho— heterodoxas.
¡Ay viene la inflación! Otro gran problema para EU. Ayer mismo Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, advirtió ante el senado de su país, que la FED está lista para, de ser necesario, luchar contra la inflación. El problema es causado por el aumento de los precios internacionales de los productos básicos, en todo el mundo occidental. A lo que debe sumarse el incremento en los precios del barril de petróleo, gracias a las petroleras que están especulando con el energético aprovechándose del descontento popular de los pueblos árabes en Medio Oriente contra sus gobernantes.
Sin embargo Bernanke también reconoció, según el recuento de The Wall Street Journal, que el problema número uno es la deuda federal y el creciente déficit. Como ya se dijo, los controles propuestos por Obama se quedan cortos ante la magnitud del problema. El pasado 14 de febrero propuso que primero aumente el déficit en 1.64 billones de dólares durante 2011, para luego reducirlo en 1.10 billones en 2012. ¿Cómo? Pero sí prometió reducirlo en 1.1 billones de dólares durante los siguientes diez años, para llevarlo desde el 10.9% del PIB de ahora hasta el 3.2% en 2015. Promesas; aún con esa medida ortodoxa.
Ello se logrará con recortes en más de 200 programas federales, de lo que ahorrará 33.000 millones de dólares, tan sólo en el ejercicio de 2012 que comienza en octubre del presente año. Mientras tanto, en la FED, Bernanke le apuesta a la “recuperación de la confianza”, a la política monetaria de tasas cero y un esperado crecimiento mayor que en 2010 para este año, de entre 3.5 y 4%.
En otras palabras, un despegue de la economía de EU basada en expectativas, pero no en acciones como la profundización de las reforma financiera, con una supervisión más estricta de la actividad bancaria y de las bolsas que le apuestan a la ruleta en pro del dinero fácil. Luego entonces, una estrategia integral para un despegue también gradual pero sostenido; eso es lo que no tienen las autoridades estadounidenses, comenzando por Obama. Es lo que no aplican los operadores, tanto para revertir los daños de la reciente crisis como para salir del hoyo en que están ahora.
Lo único cierto es que, ante tamaños problemas estructurales, la economía estadounidense está en completo desequilibrio, y no tiene visos de salir pronto de la crisis. Al menos no con el guión ortodoxo bajo el que ha salido en otras ocasiones. El caso es que EU mantiene en su poder casi todas las llaves de los candados de las economías de la globalización occidental. Son los esquemas de la sujeción y el control; como las empresas trasnacionales, las inversiones, las deudas de los países, los ejes de la operación de los sistemas financieros, la aplicación del modelo neoliberal, etcétera. Grilletes nada fáciles de romper. Menos para economías como la mexicana, colgada completamente de la estadounidense. Y en tanto EU no sale, otros como México, se hunden.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

martes, 1 de marzo de 2011

EU PRETENDE INVADIR LIBIA

01/marzo/2011

*La oposición avanza contra Kadafi
*En juego, geopolítica de control regional

Lo dicho antes: después que Estados Unidos puso el ojo en Libia, ahora está a punto de poner la bala. Es decir: llegar en el plazo más corto con todo el peso militar que sea necesario, principalmente por mar a esa zona sur del Mediterráneo para tratar de controlar la revuelta, más lo que se derive. Es decir, el futuro de los yacimientos energéticos de ese país petrolero del norte de África, y de paso incidir también militarmente en la geopolítica regional, para impedir cualquier tendencia proárabe y antiisraelí que ahí pudiera surgir de la posible forma de gobierno que los pueblos decidan instalar después.
En otras palabras. Con todo y que a la Unión Europea no le conviene que las revueltas le traigan pérdidas en cuanto al abastecimiento de petróleo libio; geopolíticamente hablando Estados Unidos le tomará ventaja a sus aliados europeos con el traslado de su fuerza militar —el portaaviones que está en el Mar Rojo puede llegar en semanas, junto a un submarino, infantes de marina y helicópteros—, y con ello justificar una “ayuda” que nadie en la zona le está solicitando. Pero sobre todo porque a EU no le conviene perder el control, otrora en manos de los dictadores que gobernaban autocráticamente y sin traba alguna proporcionaban los energéticos demandados por la industria de los países desarrollados.
Así, bajo el pretexto de apoyar a las masas que están echando de sus palacios a los dictadores en varios países, con especial interés en Libia que tiene acorralado a Muammar Kadafi [la oposición decidió marchar sobre Trípoli ayer lunes desde dos frentes; este y oeste], EU oculta el interés geoestratégico de formar parte de cualquier recomposición tanto en ese país como en cualquier otro en donde se han desatado las revueltas en las últimas semanas. Lobo con piel de oveja.
Todavía más, queda claro que por mucho sigilo y justificación que le ponga el presidente Barack Obama o su cuerpo diplomático a su proceder en Libia, llegará con sus arsenales bajo el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), o sin ellos. Eso, cada día que pasa, queda más claro.
Y las justificaciones tampoco faltan. Las proporciona la irreversible caída del dictador Kadafi, y la debilidad “institucional” propia de la sociedad civil libia que, más allá de las tribus dominantes en las distintas regiones del país, carece de partidos políticos, de sindicatos independientes y otras agrupaciones sociales, luego de cuatro décadas de control férreo por parte de su presidente dictador Kadafi.
Por cierto que serán los líderes tribales quienes desempeñen un papel importante en la reconstrucción en la era postKadafi. Porque el reto es grande: crear un gobierno provisional en tanto se convoca a elecciones libres, y sobre todo para reinventar a su país, elaborar una nueva Constitución; plantear una ruta de transición —¿hacia dónde?, eso lo decidirán—. En todo esto, es claro que algunos generales del ejército, que ahora está participando en la sublevación antiKadafi, jugarán ciertamente algún papel central. ¿Transición hacia la democracia o imposición de un gobierno títere con el apoyo de EU, como sucedió en Irak y Afganistán? Entretanto ya se formó en Bengasi (este) un “Consejo Nacional de ciudades liberadas”.
De cualquiera de los escenarios en los que se intente la reestructuración libia, es claro que los promotores de las protestas de hoy, entre ellos estudiantes, sabrán definir y decidir la ruta y hasta dónde permitir la intromisión de los estadounidenses. Así como impedir que su país sea utilizado como simple trampolín contra los demás países donde ahora florecen luchas revolucionarias, o al menos antidictatoriales. Pero es claro que EU hará presencia militar con el garlito de prestar “ayuda humanitaria” al pueblo libio y a los migrantes a Egipto o Túnez por causas de la violencia desatada por los mercenarios de Kadafi. Pero el tinte será intervencionista a todas luces.
Entre tanto, los embajadores de la UE decidieron sancionar a Kadafi con el embargo de armas, el congelamiento de bienes y la prohibición de visas, “por la violenta represión contra la población civil”. Medidas que apuntan a reforzar las determinaciones de Naciones Unidas del pasado sábado, y a debilitarlo todavía más de lo que ya está. No hay mal que dure cien años ni pueblo que lo aguante. Pero al primero se puede encimar un segundo. Ese es un riesgo para la región.
Hay ideas al interior de EU que tiran línea sobre la incursión militar. Del pasado viernes 25 data la siguiente reflexión, publicada en The New York Times. Es de Bruce W. Jentleson, profesor de políticas públicas y ciencias políticas en la Universidad de Duke; asesor del Departamento de Estado en 2009-2011. Dijo, entre otras cosas, en su artículo “Preparación para una opción militar”, que la parte más difícil fue tomada con decidir “no apoyar al régimen” de Kadafi. Lo urgente, conseguir que esté fuera del poder o detener la violencia.
Apoya la idea, Jentleson, que si bien es necesario el apoyo del Consejo de Seguridad, resulta insuficiente. Eso ya lo sabemos, como ocurrió previo a la invasión de Irak, cuando EU decidió solo. Y otros como Gran Bretaña, Francia o España, lo siguieron. Pero por eso la idea de Obama de contar con “una gama de opciones”. Porque en esa idea meten cualquier cosa. No obstante, agrega el comentarista en el Times: “Tenemos que trabajar con las fuerzas del cambio, sin tratar de controlarlos… vamos a tomar en serio la seguridad energética…” de EU. Y esa es la preocupación de fondo.
De las ideas a los hechos. Ayer, 28, el mismo diario estadounidense dijo que “Estados Unidos prepara opciones militares a Libia”. El Departamento de Defensa “prepara una amplia gama de opciones”. En eso trabajan los estrategas militares; una acción militar como “asistencia humanitaria”. Buscarán el apoyo de la ONU y la OTAN, así como el involucramiento de soldados de Francia e Italia. EU no sólo tiene experiencia en ataques rápidos, como en Kosovo u otros países de África, “El ejército estadounidense tiene una gran fuerza de combate y buques de guerra y aviones de carga disponible en toda Europa”.
O sea, que EU se prepara para invadir Libia. En el terreno de la diplomacia, Hillary ya habla de la era postKadafi en Ginebra. La alta comisionada de DH de la ONU, Navi Pillay, de “no bajar la guardia”, ante el riesgo de “represalias violentas contra civiles” por hombres de Kadafi. Nada tontos, en Tobruk al este, la compañía libia controlada por los rebeldes, la Arabian Gulf Oil anunció en The Wall Street Journal, que “las exportaciones de crudo están a punto de reanudarse”. Acciones como ésta desactivarían cualquier pretexto de invasión de EU.

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