jueves, 10 de febrero de 2011

EU, AMENAZA VELADA A MÉXICO

10/febrero/2011

*Westphal, luego dijo que no dijo lo que dijo
*De injerencismo a intervencionismo ¿militar?

Temerarias y de cuidado, dignas del análisis. Es lo menos. Se trata de las declaraciones del segundo de a bordo del Pentágono en Estados Unidos, Joseph Westphal, sobre México. Porque antes que simple juego de palabras —como dice una cosa dice(n) otra—, viniendo de quién viene, más parece una amenaza que avanzaría desde la aplicación de una política meramente injerencista con el vecino del sur, hasta una acción totalmente intervencionista y militarista por parte de EU contra México. Y han sido pronunciadas como para tentar al contrario, medir el terreno y ver cómo andan sus reacciones.
Es decir, que los dichos del subsecretario del Ejército en EU, Westphal este lunes en la University of Utah’s Hinckley Institute of Politics, son de llamar la atención por dos muy simples, pero a la vez importantes, postulados: 1) Por encima de todo, para EU, está primero la protección de sus intereses vitales en el mundo, por todos los medios —incluye desde la movilización de tropas hasta la guerra—; y eso tiene que ver con la energía, principalmente el petróleo y el gas para su abasto militarista/industrial, y toda otra materia prima, y 2) Como imperio promotor de una globalización falazmente panacéica, toda su geopolítica exterior gira en torno a su programa de seguridad nacional. Y México nunca ha sido, y la historia de rivalidades e intervencionismo desde el arrebato de la mitad de su territorio para acá lo confirma, una excepción.
Sobre todo que tampoco es la primera vez, ni será la última, que desde EU se catalogue a México como un peligro desde su frontera sur. Con todo y que, claro está, el mismo gobierno estadunidense no ha asumido la parte de su responsabilidad —o corresponsabilidad, como lo prometió la secretaria de Estado Hillary Clinton en sus varias visitas— con el gobierno mexicano, como debiera ser frente a una amenaza tan grave como la que representa, ciertamente, el crimen organizado en México y la violencia que ha desatado tanto en la frontera norte como en otros estados del país.
Pero ni el gobierno mexicano ha tomado las medidas pertinentes —porque a estas alturas su estrategia es claramente fallida y aún así no revisa sus acciones o las complementa con otras indispensables, como atacar el corazón de las finanzas del crimen organizado, el lavado de dinero, la depuración policiaca, la impunidad y la corrupción, etcétera—, como tampoco exige que la prometida corresponsabilidad se deje del palabrerío y el injerencismo de EU, para atender el problema en su dimensión precisamente global. Lo que eso incluiría acciones muy concretas por parte del gobierno estadounidense. Pero nada.
Y de colofón llegan declaraciones convertidas en auténticas amenazas; esas sí, a la seguridad nacional de México. Ni se diga que los dichos del señor Westphal carecen de lógica; dentro de la lógica imperial de las relaciones exteriores de EU. O que “el segundo civil más importante” en el Ejército no sabe lo que dice o carece del documento base o sustento; porque es así como procede todo funcionario de ese país al hacer declaraciones. O que el Pentágono no es una institución de inteligencia —como la CIA y la Diplomacia, entre otras—, imperial y de guerra.
Por lo tanto, el señor sabe lo que dice y por qué. Pese a que luego se retracta. Resulta temerario, y de cuidado, lo que dijo. 1) Que en México hay una forma de insurgencia encabezada por los carteles de la droga, 2) Potencialmente podrían tomar el gobierno, 3) Lo cual implicaría una respuesta militar estadounidense. Soltó que uno de los flancos estratégicos más preocupantes para su país, más allá de las guerras en Irak y Afganistán, es América Latina y particularmente México. La ponencia de Joseph Westphal en la Universidad de Utah, puesta en un foro sobre asuntos de seguridad nacional ante académicos, investigadores y estudiantes, versó sobre los desafíos tanto burocráticos como estratégicos que tienen las fuerzas armadas de su país.
En sus palabras: “Como todos saben, hay una forma de insurgencia en México con los carteles, que está justo sobre nuestra frontera. Esto no se trata sólo de drogas e inmigrantes ilegales. Esto es, potencialmente, sobre una toma de un gobierno por individuos que son corruptos”. Dijo que, aunque estaba expresando una opinión personal en torno a la situación en México, la había compartido con la Casa Blanca. Y, según el funcionario —conforme al reporte periodístico— no deseaba ver una situación en donde soldados estadounidenses fueran enviados a combatir una insurgencia “sobre nuestra frontera… o tener que enviarlos a cruzar esa frontera” con México.
No obstante, el mismo lunes por la tarde fue “obligado” a desmentir su posición afirmando que sus palabras no expresaban la política oficial de Washington. Westphal escribió un comunicado, donde dijo que no dijo lo que dijo. “Mi declaración… erróneamente caracterizó al desafío presentado por los carteles de la droga en México como una forma de insurgencia. Mis comentarios no fueron y nunca han sido la política del Departamento de Defensa o del gobierno de Estados Unidos hacia América Latina”. Sus reflexiones no fueron en nombre del presidente, del asesor de seguridad nacional, del secretario de Defensa o cualquier otro funcionario encargado de establecer y articular la política de Washington. Lamentó que sus declaraciones imprecisas pudieran haber causado preocupaciones entre nuestros socios y amigos de la región, especialmente México.
El dicho resulta preocupante porque es la primera vez que se hace uso de la idea de una intervención militar en México. No así del término insurgencia. Fue la propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien la utilizó al referirse a los carteles de la droga hace poco. Es decir, que EU primero tipifica el problema, luego arremete. Porque es claro que los gringos no dan paso sin guarache [aunque se dicen los adalides de la modernidad, no pasan de imperio avasallador].
Viniendo de quien vienen, esas reflexiones son para sopesar el punto. Se trata, eso sí, de una amenaza para la integridad y la seguridad nacional de México. Y no amerita una respuesta con desdén: “Están totalmente fuera de lugar”, como dijo el secretario de Gobernación de México, Francisco Blake Mora. Exige una retractación desde la Presidencia de EU y una reactivación de los presuntos compromisos de EU con México en el combate al crimen organizado. Al igual que una protesta desde el gobierno de México al de EU; de Felipe Calderón a Barack Obama, como mínimo. Hoy EU le muestra los dientes a México. ¿Qué viene después?

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miércoles, 9 de febrero de 2011

EU, EL MIEDO A LA REVUELTA

09/febrero/2011

*Soporte de Washington para Mubarak
*Las presiones egipcias exigen su salida

Los egipcios no quieren promesas. Exigen la salida de Hosni Mubarak del poder que conserva ya por 30 años. Rechazan la mediación, así como las propuestas poco confiables del vocero de Mubarak, el vicepresidente Omar Suleimán [la carta confiable de Estados Unidos], quien se encarga de hacerlas llegar a los manifestantes. Pero nada convence, principalmente a la juventud que sigue el ejemplo y el empuje de los tunecinos que derrocaron al dictador y represor, al presidente Ben Alí, cuando el 14 de enero huyó hacia Arabia Saudita, en lo que se conoce ya como la Revolución del Jazmín.
Pero Mubarak, quien le apuesta a que sus propuestas tengan eco, se sostiene principalmente por el aval de Estados Unidos que quiere una “transición pacífica”; es decir, controlada por sus alfiles, sus hombres de confianza. El objetivo: que nada se salga de control, conforme al viejo esquema, digamos mubarakiano, pro gringo y judío, de incidir geopolíticamente en la región. Por eso, entre otras razones, el presidente sigue aguantando y tratando de convencer de que está dispuesto a ceder a muchas de las peticiones, menos la de dejar inmediatamente del poder.
Pese al corolario de promesas, en voz de Suleimán, que no van más allá de la principal de hace una semana: No volver a presentarse para las siguientes elecciones de septiembre, tampoco el vástago. Sin embargo, el dictador trata de convencer prometiendo algunas reformas; como elevar el sueldo de los funcionarios y subir las pensiones; revisar el resultado de las elecciones legislativas de diciembre pasado catalogadas de fraudulentas; poner fin al Estado de excepción que está vigente desde el asesinato de Anuar el Sadat y su propio ascenso al poder.
Por si fuera poco, también el vocero ha dicho que Egipto tiene un plan y un calendario para “un traspaso pacífico del poder”, al anunciar el domingo la creación de la comisión para la reforma de la Constitución —y las reformas tendrán que ver con la duración y límites del mandato presidencial—; la ampliación de la libertad de prensa, que incluye la liberación de “presos de conciencia” [se han liberado a líderes juveniles, así como 34 presos políticos], anuncios hechos tras reunión con los Hermanos Musulmanes que han sido utilizados para mantener el espanto islamita y justificar la dictadura, pero en los hechos carecen de representación y apoyo.
Aparte, la promesa de no perseguir a los manifestantes tras las movilizaciones que llevan dos semanas ya en la calle [la de ayer fue multitudinaria y segunda en importancia, después de la “Marcha del millón” que contó con al menos dos millones de personas], con el costo de 302 víctimas, según el reporte de Human Rights Watch. Y todos se expresan, firmes, en la petición central: “Fuera Mubarak” y “Abajo el régimen; como se escucha tanto en El Cairo, en la plaza Tahrir (o Plaza de la Liberación), como en Alejandría, al norte del país, y en otras entidades.
Así, pese a los dictados en contra desde las calles, el vicepresidente Sulaimán dice: “El presidente da la bienvenida al consenso nacional, confirmando que estamos en la buena dirección para salir de la crisis actual”. Esto atenido a que, recién, Estados Unidos ha cambiado su postura inicial de exigir el abandono inmediato de Mubarak al frente del gobierno. Ahora dice que su salida “puede esperar un poco”; que “la decisión está en manos del pueblo egipcio”. Es decir, que la inicial demandada “transición”, ahora no se salga del control necesario para tampoco perder los intereses regionales.
Primero porque Mubarak ha sido un aliado importante en el mundo árabe y judío para los Estados Unidos en la zona. Segundo por el control egipcio del canal de Suez, que ha permitido un funcionamiento dentro de los cauces de normalidad, no obstante ayer se unieron a las protestas los trabajadores del estratégico canal para la navegación y el comercio entre Europa y Asia. Tercero, porque EU coloca por delante sus intereses geoestratégicos, primero que todo en sus relaciones con cualquier país del mundo. Cuarto, y el más importante, porque ceder ahora a las presiones “masivas” y permitir la salida cuanto antes de Mubarak, sentaría un precedente “peligroso” dando pauta a que se repita lo de Túnez y se dé un rosario de rebeliones antidictatoriales en otras latitudes.
Sobre todo por esta última razón ahora Washington cambia el rumbo con respecto a Mubarak. Por eso Sulaimán dice que todo va bien. Recuérdese que la semana pasada hubo cumbre en las oficinas de la secretaria de Estado Hillary Clinton, con los representantes diplomáticos de su país en todo el mundo. Y muy seguramente de ahí surgió la sugerencia sobre un posible apresuramiento en la salida de Mubarak. Porque las movilizaciones en Egipto y otros países donde hay protestas, habían arreciado a partir de las difusiones de los cables Wikileaks en la red.
Y por ese medio se han propagado y ampliado aceleradamente las protestas. Y ese es un elemento adicional que perjudica los intereses de EU en el mundo. Por eso el giro de política ante Mubarak. Recuérdese que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que “una salida demasiado apresurada de Mubarak, podría minar la transición en Egipto”. ¡Una Hillary defensora y preocupada por la transición en otro país! Pero está claro que EU mueve sus piezas conforme a sus intereses, acostumbrado a que el mundo juegue con sus propias reglas.
Por eso mismo, tampoco han visto con buenos ojos al Nobel de la Paz y exdirector de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OEIA), Mohamed el Baradei, para suceder a Mubarak. EU no olvida que El Baradei fue contrario a los designios de Washington en los tiempos de Bush Jr. en el asunto de las armas de destrucción masiva en posesión de Hussein. Bush quería a un organismo, la OEIA, a su servicio, pero no ocurrió; como no justificó la presencia del arsenal. Ahora, EU supone que Baradei sea superado por los Hermanos Musulmanes, una mentira porque ellos no tienen el control.
Sin embargo, el apoyo de los jóvenes organizados en la Dirección Unificada de Jóvenes Revolucionarios Encolerizados, que comprende al Movimiento 6 de abril, al Grupo por la Justicia y la libertad, a la Campaña Casa por Casa, a la Campaña Popular de Apoyo a El Baradei, a la juventud de la Hermandad Musulmana y el Frente Democrático, será para El Baradei. O en su caso para Amr Moussa para presidente, aunque éste no pertenezca a la generación Facebook o de las redes sociales por la edad. En tanto EU le teme a la revuelta, desea el continuismo dictatorial.

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martes, 8 de febrero de 2011

ATENTADO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

08/febrero/2011

*Despido injustificado de Carmen Aristegui
*MVS alegó violación al “código de ética”

El presidencialismo trasnochado que se lleva a la práctica en México, arremete una vez más contra la libertad de expresión. En esta ocasión le tocó, por segunda vez —porque antes fue despedida de W Radio por cuestiones similares—, a la periodista Carmen Aristegui que sale de MVS Radio después de más de dos años y con el más elevado rating matutino por su importante noticiario de 6 a 10 am.
Como era de esperarse, como el que tira la piedra y esconde la mano, Presidencia se ha deslindado de la salida de Aristegui de la frecuencia radial, pero la decisión vertical y absolutamente contraria de la libertad de ejercicio periodístico, tiene visos de intolerancia y autoritarismo, sea de la empresa en cuestión o de la oficina presidencial. Más claro queda de dónde vino el manotazo, por el tema último tratado por Aristegui —el viernes 4, donde por cierto no afirmó sino sólo informó y luego demandó, en todo caso, que la misma Presidencia aclarase el contenido— sobre el presunto alcoholismo de Felipe Calderón.
Y si se cree de poca monta el poner sobre la mesa un asunto tan importante como delicado, no lo es. Todo lo contrario. Digamos. Más allá de la noticia que generó el despliegue de la manta de los diputados del Partido del Trabajo en el recinto legislativo de San Lázaro, en la sesión del jueves 3 de febrero, encabezados por Fernández Noroña, Mario di Costanzo y Jaime Cárdenas, con referencia al etilismo de Felipe Calderón, bajo el siguiente texto: “¿Tu dejarías a un borracho que maneje tu auto? No verdad, ¿y por qué lo dejas conducir al país?”; insisto, más allá de esa protesta partidista a que tienen derecho los diputados, tanto a los medios como a la sociedad les interesa saber si es verdad o no. ¿En manos de quién está la institución presidencial?
Por cierto que la protesta y posterior salida de los diputados del PAN —y del PVEM, de colofón; en palabras de Pablo Escudero— de dicha sesión, bajo el argumento esgrimido por el diputado Carlos Alberto Pérez Cuevas de que: “La bancada de Acción Nacional se retira de este recinto parlamentario en protesta por el agravio al presidente de la república, a los propios diputados a las instituciones, y sobre todo por el agravio a los ciudadanos que están cansados de ver este circo mediático [según la versión estenográfica de la sesión]”, no fue más que el arrebato de los panistas y el temor a abordar el asunto. ¿Por qué el temor; porque es rumor?
En primer lugar, el tema no es nuevo. Como dijo Aristegui, es corriente en las redes sociales. No sólo eso, mucho se ha comentado en los medios que el país tiene a un presidente de “medio tiempo”. ¿Dónde está la falta de respeto? La falta de respeto es para la sociedad, porque no sabe en manos de quién está, por una parte la “institución presidencial”; por la otra, el destino y las decisiones fundamentales de conducción del país. ¿Por qué en lugar de entrarle los panistas primero, Presidencia después al tema lo eluden?
¿Por qué correr a Aristegui, cuando sólo demandó una aclaración? ¿En dónde está la libertad de expresión? ¿Por qué tirar la piedra y esconder la mano? ¿La sociedad no tiene derecho a saber el estado de salud de su presidente? ¿Cuándo el propio aludido, Felipe Calderón ha desmentido el tema que no es nuevo? La sociedad tiene presente la carta del gurú de Calderón, Carlos Castillo Peraza, misma que fue publicada en Proceso, el 18 de octubre de 2009. O, si es un problema superado, ¿la sociedad tampoco tiene derecho a saberlo? Julio Scherer lo publicó en su libro Secuestrados [ayer lo citó Julio Hernández López en su columna Astilleros de La Jornada] Pero la carta salió en la revista.
Dirigida a Felipe Calderón por Castillo Peraza, seis meses antes de su salida definitiva del PAN, con fecha 31 de octubre de 1997, el autor habla del “sentimiento de frustración, de hastío y hartazgo” que pulula entre sus colaboradores. Dice así: “Llamó mi atención que, individualmente o en grupos menores del reunido, campea un sentimiento de frustración, de hastío y de hartazgo en relación con tu modo de encabezarlos. Las quejas generalizadas son que, al parecer, nadie puede darte el gusto, que das órdenes y las cambias, que pides trabajos intempestivamente —lo que frena las tareas en curso—, que invades las competencias de todos y cada uno de ellos, que los maltratas verbalmente en público y que mudas constantemente de opinión, tardas en tomar decisiones, das marcha atrás, no escuchas puntos de vista de tus colaboradores y haces más caso a ‘asesores fuera’ que a los miembros del equipo que quisiste fuere el tuyo. Se refirieron a contrataciones hechas por ti sin siquiera avisar al responsable del área afectada, y de ‘saltos’ de autoridad de tu parte y de parte de Cocoa [Luisa María Calderón, hermana de Felipe], que producen desorden, inseguridad y disgusto en tu estructura ‘staff’. Salvo Toño Lozano, todos los ahí presentes [se refiere un párrafo anterior a: “Además de Toño y de mi, Adrián, Jorge, Jordi, Gerardo, Juan, Ignacio. Raúl, Luis y Salvador”] expresaron (…) más o menos sentimientos análogos y, lo que es peor, algunos manifestaron que ya esta situación se les volvía personalmente ‘insoportable’ y opinaron que era perjudicial para el CEN y dañina para el partido opinión decidida y clara, y que todos manifestaran, en su turno de dar a conocer sus planes y proyectos, ‘a ver qué dice Felipe’, con inseguridad y con un sentimiento de que tú no confías en ellos. Esto ha trascendido y se comenta en círculos externos, tanto políticos como sociales”.
Y sigue: “Luego en Cocoyoc, llamó asimismo mi atención un tema reiterado de conversación: el de las aventuras más frecuentes —etílicas y demás— de algunos de tus colaboradores. Entendí o creí entender entontes por qué la vida comienza después de las diez de la mañana en el CEN, e incluso a esa hora los escritorios están poblados de tasas de café, vasos de refresco y comestibles; por qué es difícil encontrar a alguien entre las tres y las seis (a veces hasta las siete) y por qué en días como el de ayer, a las ocho de la noche ya no hay virtualmente a quien dirigirse en las oficinas de Ángel Urraza… Felipe está más solo que nunca, pero él es quien ha querido estar así porque no confía en nadie…Tu ‘operativo’ no opera porque espera(n) que tú digas qué y cómo, con tal de no recibir reprimenda pública o privada. Los sentimientos y las actitudes del equipo nacional impactan a dirigentes municipales y estatales, a funcionarios y legisladores”. ¿Secreto a voces?
Esta vez los legisladores del PAN protestaron para no recibir la citada reprimenda. Aristegui fue víctima de tamaños caprichos presidencialistas. ¿O no? Que lo aclare Presidencia. Ver el documento de protesta de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información que preside Raúl Trejo Delarbre, donde dice que: “La Presidencia de la República tenía derecho a difundir una aclaración”. Porque el código de ética no basta para correr a Aristegui. Es más un exabrupto, que una justificación.

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viernes, 4 de febrero de 2011

ESPECULACIÓN ENERGÉTICA Y ALIMENTARIA

04/febrero/2011

*Negocio, los precios internacionales
*No hay tal desabasto en alimentos

“Hemos permitido que los alimentos se transformen de algo que alimenta a la gente y les proporciona un seguro de vida en una mercancía para la especulación y la negociación…”: Grain

En todo, pero absolutamente en toda rama de la producción en donde se enquistó durante siglos el sistema capitalista, financiero y globalizador, hay especulación. Sobre todo desde que el imperialismo dejó la fase de la producción industrial masiva como prioridad, y derivó en el predominio del capital financiero que subsumió aquél, para convertirse en especulador. Y nada, pero absolutamente ningún producto que sea visto como mercancía, porque genera ganancias para alguno de los tantos oligopolios, está exento de tamaña volatilidad puesta a futuro.
Con sede en los países desarrollados, notablemente en Estados Unidos, las grandes empresas capitalistas que se manejan como monopolios y dominan una rama de la producción cuasi mundial y le apuestan —como en las apuestas de casino— a ganar-ganar, vía las apuestas de la especulación. Todo lo contrario, corren por las pistas que les proporcionan las grandes bolsas del mundo [particularmente en la de Nueva York], para hacer de la suyas y embolsarse grandes dividendos a cuenta de precios altos, sin importar las consecuencias.
Ni más ni menos que la especulación que generó la burbuja en el sector de la vivienda que reventó en 2008 y provocó la crisis financiera actual en los Estados Unidos —bastó un motivo para que todo, como castillo de naipes, se viniera abajo— de la cual todavía no sale ni tiene visos de asomar pronto la cabeza. En cambio, cede a las expectativas de los países emergentes como China, y del BRIC en general, que le demandan colocación de inversiones y materias primas para su boyante crecimiento impreso en elevadas tasas de PIB.
Es el caso de empresas controladoras de los energéticos como el petróleo y el gas, pero igualmente de otros productos como los del sector alimenticio que nos ocupa hoy. En el pasado, durante las alzas de los precios de los energéticos de origen fósil, siempre los que se llevan la mayor rebanada del pastel son las empresas petroleras del mundo desarrollado —acuérdense de las Siete hermanas—. Tras la pugna que hizo historia entre los países petroleros y no petroleros, o los exportadores e importadores, cuya expresión clave fue la crisis del petróleo de principios de los años 70, 1973, que puso a temblar a las economías desarrolladas como la estadounidense —la OPEP, entre cuyos miembros estaba México como productor; ¡tiempos aquellos!—, el control cambió paulatinamente de manos.
Al mismo tiempo, la agresividad del imperialismo y las ventajas que llevan consigo las inversiones que hacen las empresas oligopólicas en cualquier parte del mundo, lentamente o bien los oligopolios se han apropiado del control de las empresas del sector en otros países, o bien son portadores de papel en deuda que utilizan para especular con ellos en la bolsa y adquirir ganancias sin importar el avance de la economía real o de a quién se perjudique. Eso pasa con el hambre en el mundo, y que padecen por lo menos mil millones de personas —particularmente en África Subsahariana— según el último balance de la FAO, y la presunta crisis alimentaria.
Así, sin entrar en el asunto del incremento de los precios del petróleo que ahora está viendo el mundo [cuya explicación se encuentra igualmente en la voracidad especulativa de los países controladores del energético, aprovechando la demanda del mercado emergente BRIC, y no tanto en la crisis de países como Egipto que sirve de pretexto], que responde a la misma oleada especulativa, lo mismo sucede con los precios de los alimentos en el mercado mundial en estos momentos.
Así, más allá del cambio climático que ciertamente incide en el cultivo de los productos derivados del sector terciario —visto es que un país que no atiende al campo hipoteca su futuro, por eso los grandes subsidios para la producción agropecuaria en los países desarrollados—, del incendio de los bosques rusos o las inundaciones en Australia, o incluso la demanda desde EU de maíz para la producción del bioetanol, combustible para automóviles [el crecimiento mundial de cereales de un promedio de 21 mil millones de toneladas por año entre 1990-1995 a 41 millones de tonelada por año en 2005-2010, se debe a la inversión en destilerías de etanol en EU entre 2006 y 2008]; o que igualmente afectan las crisis políticas y sociales vistas últimamente en Argelia, Túnez, Egipto.
Ajeno a todo ese escenario está la especulación de los oligopolios gringos, como Archer Daniels Modland Company, Kraft Foods, Unilever (holandesa), la trasnacional alimentaria Cargill que exporta el 25% de los granos de EU, “con una importante rama financiera para riesgos en los mercados a futuro y cuenta con su propia firma de un hedge funds (fondos de cobertura de riesgos): Black River Asser Management, con activos por 10 mil millones de dólares” [Alfredo Jalife-Rahme, Bajo la Lupa, 30/I/2011]. O el volumen de “futuros” en materias primas alimentarias que aumentó en 23% en 2010 en la bolsa de Chicago Mercantil Exchange. Y Monsanto entre las más perjudiciales, sobre todo desde que le entró al negocio de la biotecnología para la producción de alimentos genéticamente modificados [hay muchos videorreportajes al estilo de Michael Moore sobre Monsanto].
Así, pretextos habrá muchos, pero las explicaciones son pocas. Tiene que ver con la especulación de los grandes oligopolios, particularmente estadounidenses, controladores de la producción de derivados del campo, desde la voracidad en el manejo de papeles en las bolsas de valores. No importa que, según el último reporte de la FAO, “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo”, en 2010 hay por lo menos mil millones de personas que padecen hambre en el mundo, aunque oficialmente la cifra la coloca en 926 millones de personas en lo que coloquialmente “subnutridas”. La mayoría de las personas que sufren hambre en el mundo viven en los países en desarrollo, donde representan el 16% de la población. La región con más personas subnutridas están en Asia y el Pacífico. En tanto la región con mayor número, el 30% está en África Subsahariana; es decir, países en “crisis prolongadas”.
Con cinismo, se culpa a otros “factores” como causa de hambre. “Los conflictos armados y las catástrofes naturales, a menudo en combinación con una gobernanza o administración pública débil, unos recursos escasos, unos sistemas de medios de subsistencia insostenibles y el fracaso de instituciones locales…”, según la misma FAO, cuando es tarea de los especuladores.

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jueves, 3 de febrero de 2011

POLÍTICA DE ESTADO VS INSEGURIDAD

03/febrero/2011

*Comparecencia de Genaro García Luna
*Inexistente política de Estado anticrimen

De secreto a voces… a los cuatro vientos. De improvisación a… ineptitud. De ilegitimidad a… zozobra, generalizada por la violencia en el país. De un Estado medianamente controlado y gobernable en el pasado, hacia un clima de ingobernabilidad creciente hoy. Eso y más contiene el mensaje, y los sinsabores, que dejó con sus afirmaciones durante su comparecencia el titular de Seguridad Pública frente a los legisladores mexicanos, el pasado lunes 31 de enero, el secretario Genaro García Luna. Dejó más errores que aciertos; vacíos que soluciones.
Veamos por qué. Si como dijo el funcionario, en los cuatro años que corren ya desde “la declarada guerra contra la delincuencia organizada, el actual gobierno no ha podido consolidar una política de Estado en materia de seguridad pública”. Y reconoce que una de las claves “para combatir [a] las bandas [del crimen organizado] es terminar con la protección oficial que se les [brin]da desde la administración federal, las estatales y municipales”. ¿A qué se refiere, cuando habla en esos términos, el responsable de la seguridad pública en este país?
A primera vista se trata de dos cosas: 1) la falta de una política de Estado contra el crimen organizado, y 2) el contubernio o el proteccionismo que se le brinda a las bandas de delitos graves como el narcotráfico, desde las instancias del propio gobierno. Ni más ni menos. Es decir, que aparte de la inoperancia —por inexistencia— de las políticas del Estado, y la inutilidad de los funcionarios encargados de brindar seguridad para con la sociedad, en cuatro años no se ha podido elaborar ni consolidar, como dijo el secretario García Luna, una política adecuada. Problema grave.
Es cuando brotan las interrogantes. ¿Y las respuestas quién las proporciona? Comencemos por la segunda parte. ¿Quiere decir eso que no hay avances porque no se hacen las indagatorias, o las averiguaciones judiciales correspondientes, de quién o quiénes desde “la administración federal” están detrás de tamaño contubernio con las bandas de delincuentes? ¿En cuatro años no se ha avanzado en dichas indagatorias? ¿Y desde cuándo vienen operando así las bandas de delincuentes? ¿En dónde están y quiénes son los funcionarios que proveen dicha protección? ¿Por qué armó el gobierno casos como el michoacanazo, para luego pedir disculpas porque se equivocó? ¿Chivos expiatorios?
¿Dónde se esconden los operadores de la administración federal? ¿En qué estados se brinda o se presenta dicha colusión con todo tipo de actividades ilícitas? ¿Es por la debilidad, o el abandono en el que se encuentran los municipios por la carencia de recursos, o porque son los más cercanos al campo, fracciones del Estado, donde prolifera dicha participación?
De la primera parte. ¿Entonces el actual gobierno, o bien no sabe cómo atender el problema, o hay contubernio vil y sabe quién lo proporciona? ¿Por qué cuatro años han sido insuficientes para elaborar y apuntalar una política de Estado? ¿Es decir que lo que comenzó mal, nunca se descubrió en el camino que sigue peor? ¿Acaso el gobierno, en materia de seguridad, no puede con el paquete o se aventó al ruedo sin medir medianamente las consecuencias? ¿Se fue sin el diagnóstico correcto y por lo tanto, igualmente sin la estrategia pertinente?
¿Confirma entonces, el secretario García Luna, que Felipe Calderón dijo la verdad cuando reconoció frente al expresidente español José María Aznar —como se reveló en los cables de la diplomacia gringa dados a la luz por Wikileaks, nunca desmentidos— que subestimó la magnitud de la corrupción y el alcance del narcotráfico como problema [Ver mi artículo: “Michoacanazo, el retroceso”, en http://maniobrasdelpoder.blogspot.com]? ¿Acaso fue considerado por ello como un problema menor? ¿Y por qué no se han hecho los ajustes pertinentes, una vez que salieron a flote las consecuencias? ¿Acaso no cuentan los más de 34 mil asesinatos? ¿Por qué no se ha atendido la presión generalizada de revirar en la estrategia contra el crimen organizado, desde que se vio que no brinda resultados?
¿Por qué se minimizó el problema? ¿A costa de quién? ¿No se ve que el Ejército fue sacado de los cuarteles para hacer tareas que no le corresponden, o sólo para hacer el trabajo sucio en el combate al narcotráfico, cuando era tarea de la policía federal, estatal y hasta local? ¿Acaso se trató del desgaste sin sentido o para atender otros intereses u otras presiones? ¿De afuera o de adentro? ¿A beneficio de quién o de quiénes? ¿La carencia de una política de Estado muestra la debilidad o que es deliberada para abrir las puertas a la intromisión de Estados Unidos, a través del embajador Carlos Pascual, en los asuntos internos del país? ¿Eso se quiso siempre?
¿O qué papel juega EU cuando participa, tratando de dividir a las Fuerzas Armadas mexicanas, apoyando a la Marina y vilipendiando a los militares del Ejército—como quedó en claro también con los cables Wikileaks? ¿Por qué entonces, se les otorga información sólo a —los considerados ahora— marines y no la propia Sedena? ¿Acaso porque ellos son muy nacionalistas y los marinos no? Todavía más, ¿Por qué en la capacitación que está brindando EU a policías y soldados mexicanos, inculca sólo tácticas de confrontación?
¿Acaso EU no aprendió, luego de tantas guerras en el extranjero, que resulta muy difícil el combate a una fuerza irregular —como el pueblo vietnamita que le hizo guerra de guerrillas—, sin atender otros asuntos como los recursos y el abastecimiento de armas? EU está pasando, tímidamente, del espionaje al intervencionismo. Y ese es un problema porque atenta contra la seguridad nacional de México.
¿Por qué se incluye EU en los asuntos internos de México, prometiendo recursos vía su geopolítico Plan Mérida, para luego incumplir? ¿Contribuye en algo más que al espionaje desde la embajada que dirige Pascual, EU cuando promete corresponsabilidad con México al combate al crimen organizado? ¿Por qué permitir el flujo de armas desde la frontera, que viene a parar a manos de los criminales mexicanos? ¿Sólo importa el negocio por la venta de armamento todo calibre? ¿Qué otra intención hay atrás de esas políticas antimexicanas aplicadas de EU? Eso no tiene una respuesta sencilla.
Ineptitud, ese es el síntoma que le brota por los poros al actual gobierno. Y Calderón lleva cuatro años combatiendo al crimen organizado sin más estrategia que el enfrentamiento, con armas, dinero y protección boyantes. Entre más violencia mayor es la ingobernabilidad. Porque no hay política de Estado.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

miércoles, 2 de febrero de 2011

EFERVESCENCIA EN EGIPTO

02/febrero/2011

*Movilizaciones contra Hosni Mubarak
*Fin al incondicional aliado árabe de EU

Los días del presidente egipcio Hosni Mubarak están contados. A estas alturas ya nadie cree en sus promesas de cambio, en atención a las demandas de los manifestantes que por lo menos —convocados por la “Marcha de los Millones”— ayer juntaron al millón de personas en El Cairo, más las protestas en otras ciudades, para exigir su salida del cargo. En 30 años el gobierno —desde el asesinato de Anwar el-Sadat— de Mubarak no avanzó en democratizar el régimen, sumándose a la siniestra dupla que florece no sólo en Egipto sino en todo el mundo árabe: corrupción y la pobreza. Primero fue Túnez tras un mes de protestas en enero, cayó el presidente Zine el Abidine Bel Ali con 23 años en el poder; ayer mismo en Jordania el primer ministro Samir Rifai, presentó su renuncia al rey Abdalá II; Egipto está hoy en efervescencia.
Y se ve muy difícil que Mubarak aguante las presiones, que llevan desde el 25 de enero a la fecha, hasta las nuevas elecciones presidenciales de noviembre. Con todo y que ayer el nuevo jefe de gobierno, Ahmed Shafik anunció que Mubarak se comprometía a por lo menos tres cosas: 1) no presentarse como candidato —tampoco su hijo Gamal, a quien pretendía imponer como sucesor siguiendo el ejemplo dinástico del rey Fuad I, a principios del siglo XX— para un nuevo mandato presidencial atendiendo a las presiones de Estados Unidos; 2) su promesa de atender las demandas de los manifestantes hasta el final de su mandato, con la pretensión de concluir, y; 3) pedir perdón a los jóvenes “por haber sido tan lentos [en reaccionar a sus peticiones], ahora empezaremos”, dijo Shafik en su nombre.
Pero los egipcios lo quieren fuera del poder pronto. Más cuando los manifestantes cuentan internamente con la simpatía de las Fuerzas Armadas, quienes consideran “legítimas” las reivindicaciones populares, según un comunicado oficial. Por eso un día antes de la “Marcha de los Millones” [convocada por el “Movimiento Opositor 6 de abril”, red juvenil surgida a través de Facebook en homenaje a los miles de egipcios que apoyaron en abril de 2008 vía internet las movilizaciones laborales en el Delta del Níger contra el aumento de los precios], el ejército dijo que “no utilizaría la fuerza contra los manifestantes”.
Los militares, tan sólo se han postrado a las afueras de las oficinas de gobierno y son aplaudidos durante los actos de protesta, en tanto gritan consignas contra Mubarak. Mientras que la policía ha desaparecido, el saqueo de las tiendas es controlado por la misma población que cerca las calles con barricadas. Pero el saqueo importante no es ese sino el de los “magnates y responsables políticos de Egipto que están evadiendo grandes cantidades de fondos al extranjero, principalmente hacia Emiratos Árabes y Europa”, de la mano de las extracciones de piezas arqueológicas como del Museo Egipcio. En ambos casos se trata del patrimonio nacional egipcio.
Pero todos buscan una salida digna para Mubarak, Estados Unidos y Gran Bretaña entre ellos. En tanto Israel exige a EU, China y Rusia sostener a Mubarak en el poder. Pero Obama ha enviado el mensaje a Egipto, de que “no tomarán partido” ni por manifestantes ni por Mubarak”. A través del exembajador en Egipto Frank Wisner, se dijo que EU quiere cambios; pide las reformas políticas, económicas y sociales necesarias. La propia Hillary dijo el domingo pasado que “una transición ordenada a un gobierno democrático”, en clara señal de abandono a Mubarak. Y para presionar más, hay voces como la del Grupo de Trabajo para Egipto, que pide a Obama “suspender toda ayuda económica y militar [por un mil 500 millones de dólares] hasta que ponga en marcha las reformas democráticas” [apoyo que data desde los acuerdos de Camp David para la paz con Israel, firmados en 1978 con el aval de Jimmy Carter]. Algo que el todavía presidente Mubarak ya no está en condiciones de cumplir, pese a los cambios precipitados de algunos integrantes de su gabinete.
Ayer mismo hubo reunión en la Casa Blanca, al filo de las 15:30 horas, del equipo de Seguridad Nacional, para informar al presidente Barack Obama sobre la situación en Egipto, según informes de The New York Times. Hillary Clinton, la secretaria de Estado, habría convocado a todos los embajadores y jefes de misión diplomática de EU a una reunión sin precedentes, “la primera de este tipo en la historia” en Washington. Se esperaba a los jefes de misión de 260 embajadas, consulados y puestos diplomáticos de más de 180 países, a congregarse en Washington. Para evaluar la situación egipcia.
Pero otro asunto que va de la mano, y muy importante también para EU, pero sobre todo para las fuerzas progresistas del mundo [reaccionarios, para los gringos]. Se trata de la proliferación de un nuevo tipo de protesta de amplia y pronta difusión, a través de redes sociales como las operadas mediante Facebook. Y quizá el primer impacto global de consideración que está causando las revelaciones de Wikileaks en la web, sobre el papel de los agentes diplomáticos con el papel de espionaje en las embajadas de los países donde EU mantiene relaciones. Y la posible y pronta caída de un gobierno como es el caso de Mubarak.
En cables, la embajadora en aquél país, Margaret Ecobey, le informó a Clinton en 2009, que “Mubarak se ha resistido a llamados previos de Estados Unidos para que aumente las libertades democráticas…”. Así como que: “Mubarak realiza ahora escasas simulaciones públicas sobre fomentar una visión de cambio democrático. Un desafío pendiente entre lograr el equilibrio entre nuestros intereses en materia de seguridad con nuestros esfuerzos de promoción de la democracia” [sic]. Eso se regó internamente.
Entretanto, así como EU, otros países como Gran Bretaña y la propia Unión Europea quieren una salida controlada del conflicto. Lo que sea con tal de no tener a un país islamita radical que descomponga el escenario político regional y del mundo árabe; mucho menos un aliado de Irán. Pueden ser elecciones anticipadas con Mohamed El Baradei de candidato. No se olvide que Egipto ha sido clave no sólo para la estabilidad árabe sino sobre todo para los intereses de Occidente, con EU a la cabeza. Geopolítica y militarmente, tan solo véase la importancia de la operación “normal” del Canal de Suez para el intercambio con Asia.
El caso es que, repudiado, Mubarak ya sirve a nadie. Caerá de un momento a otro. Ayer, en emisión televisiva, se pronunció como garante de la transición del poder, pero su propuesta fue rechazada. La oposición interna quiere un “gobierno de unidad nacional”. Occidente, un aliado. Pero el pueblo egipcio también decide; por eso limpia las calles en señal de cambio.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

martes, 1 de febrero de 2011

GUERRERO, ESTRATEGIA 2012 DEL PAN

01/febrero/2011

*No ganó el PRD, ganaron PRI y PAN
*Las trampas de los partidos políticos

Es regla que en la política las cosas se ajustan casi siempre mal. Eso porque responden a intereses específicos y como tales resultan contrarios al bienestar de la población. No obstante, las jugadas de los políticos encuentran acomodo y para ellos todo opera bien, porque le apuestan a ganar.
Para eso sirven los acuerdos en las cúpulas del poder —hasta con el uso del aparato estatal— y entre los líderes de partido. Porque la política le es útil precisamente al poder, más no a la sociedad. Y los partidos —los dirigentes también— saben perfectamente cuál es su rol en esos juegos de poder. Por eso velan siempre sus intereses desde las legislaturas; cuidan, por ejemplo, los flujos de cuantiosos recursos procedentes de los fondos públicos por mutuo acuerdo.
Como en la ciencia y en la vida, sabido es que sin principios —o sin un contexto general de por medio— cualquier acción política resulta inexplicable, vista tal y como se presenta en primera instancia. Pero tampoco hay tretas inexplicables cuando se habla de política, por muy camufladas que aparezcan. Por mucho que se intenten ocultar.
Sobre todo cuando se ha vivido en carne propia —porque nadie experimenta en cabeza ajena— la política y sus movidas furtivas —los acuerdos pues—, y no simplemente se contemplan desde el escritorio o los noticiarios de la televisión y la revisión de los diarios.
Así, lo sucedido en el proceso electoral de Guerrero tiene muchas lecturas —partidos, candidatos, alianzas, ganadores-perdedores—, pero hay una que es fundamental: la estrategia, y tiene que ver con los intereses que están en juego rumbo a la elección presidencial del 2012. Aunque todo el mundo dijera otra cosa, el Partido Acción Nacional quiere ganar y seguir el Los Pinos un sexenio más [dicen que gobernarán hasta el 2030; ¡Dios nos libre!]. Por tanto no entregar la estafeta presidencial al Partido Revolucionario Institucional ya.
Sabe perfectamente, el PAN, que no tiene con qué triunfar: que no ha dado resultados; que tanto Vicente Fox como Calderón han sido pésimos presidentes; que en lugar de avanzar hay retroceso en todos los terrenos de la vida nacional, la inseguridad incluida; que muy pocos se creen los spot-comunicados de Presidencia de que el país marcha bien, etcétera.
Pero no quiere entregarle el poder al PRI, en un acto de simple alternancia política, a la vuelta de tan sólo dos sexenios. Y para eso requiere aliados. Sabe que los tiene que conseguir y el Partido de la Revolución Democrática es una buena opción. Porque la dirección de ese partido de “izquierda”, Jesús Ortega, es perfecto aliado para ir por la presidencia en el 2012. Y la pertinencia de ir juntos no para; se presume el acuerdo entre PRD y PAN. Lo del candidato vendría después.
Sólo que la fuerte oposición que levantó esa posibilidad de ir coaligados en la elección del Estado de México pospuso el acuerdo interpartidista. Pero el PAN ha echado sus redes porque sabe que solo no gana. Y con el control de las instancias electorales, el partido en el poder le apuesta a que si no consigue la alianza irá solo pésele a quien le pese. Felipe Calderón lo sabe perfectamente por la forma en que llegó al Congreso el día de la toma de protesta, por la puerta de atrás pero con el abrigo del PRI.
Con todo y que en el fondo no son tan disímiles PAN y PRI, de todas maneras entre ellos existe la disputa de quién controla el poder presidencial. Por eso los pleitos de dientes para afuera. Pero hacia las cúpulas deben existir acuerdos. El PRI debió ceder durante cierto tiempo el poder; y no es del todo creíble el dicho de Ernesto Zedillo que el PRI esté de regreso. Pero podría ser también.
El caso es que, además de todo lo anterior, son muchos los intereses que están en juego en la elección presidencial. El país y la gente, para los dos partidos, es lo de menos. Ni se diga para el PAN que ha demostrado a raudales en una década enquistado en la presidencia que el país no importa.
Con lo dicho hasta aquí se entiende el entrecruzamiento de intereses políticos que estamos viendo en la elección para gobernador en el estado de Guerrero, el domingo próximo pasado. Las estrategias que entraron en juego son sui géneris. Ganó el candidato de la “Coalición Guerrero nos une” [PRD-PT-Convergencia y al final el apoyo del PAN], Ángel Aguirre. Con bandera perredista pero de extracción priista.
Entendiendo: diríamos que el ganador no es el PRD sino el PRI. Pero quien en realidad se está frotando las manos por el embrollo que se armó para ganar Guerrero es el PAN. Porque el PAN está llevando a la práctica su “estrategia 2012” para ganar la Presidencia a como dé lugar. Por eso su candidato Marcos Parra declinó a favor de Aguirre.
Es decir, que por ahora el PAN va de experimento en experimento. Si bien se le cayó la alianza con el PRD en el Edomex por la llegada de Alejandro Encinas [todavía está por verse si no caen alianza y candidato], muchas otras jugadas puede aplicar todavía como parte de su “estrategia 2012”. A ver qué pasa en lo que resta del 2011, con las elecciones estatales, también importantes, en Baja California, Hidalgo, Coahuila, Edomex, Nayarit y Michoacán.
Los antecedentes de todas las trampas bajo las cuales se están realizando las elecciones —posible presencia del narcotráfico en el apoyo de campañas, la corrupción, la intromisión de los candidatos presidenciables como Peña Nieto y Marcelo Ebrard en los procesos locales, todas las artimañas conocidas del viejo PRI— estatales saldrán sobrando. ¿Alguien cree que procederá la impugnación priista de la elección en Guerrero, con la diferencia de 13 puntos en la votación del domingo? Yo no. Como tampoco que ganó el PRD.
El abandono de la coalición PRD-PAN en Edomex, y la declinación del candidato panista a favor del candidato perredista en Guerrero tienen mensaje: el PAN está bajando la presión sobre el maridaje con la “izquierda”, para después ganar consenso rumbo a la elección presidencial y no ir solo. Eso denota toda una estrategia que está en camino.
Le haría bien al PAN —desde el punto de vista panista— ganar coaligado, pero de no conseguirlo, de todas maneras, hará todo por arrebatar la elección. Tretas donde los mexicanos no interesan. De ese tamaño son las jugadas de los partidos políticos y de los políticos que están para servir al poder. Pero son maniobras del poder que ponen en juego el destino de un país.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com