martes, 9 de noviembre de 2010

CONTRA EL NARCO, CUIDAR AL PAÍS

09/noviembre/2010

*Captura capos resulta insuficiente
*El gobierno descuida a la sociedad

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”: Albert Einstein (1879-1955).

Está claro que nunca, nadie, le dará la razón al narco. Porque la que ejerce es una actividad ilícita. Y porque en el ejercicio del negocio se carga o destruye a miles de gentes inocentes; generalmente jóvenes a quienes embrutece con las drogas o los arrima a sus filas y por unos cuantos pesos los alquila de sicarios. Matones a sueldo. Un salario que, ilícito como es, no les ofrece a los jóvenes el Estado con un trabajo digno. Salida falsa.
La actividad del narcotráfico cubre aquellas áreas que el Estado descuida, tanto a nivel estatal como municipal. Pero también a escala familiar e individual. Es por eso que no se denuncia dicha actividad. Y no únicamente por ello. También porque el Estado no ofrece las garantías necesarias. La gente se siente sola en este mundo de violencia. Todo por el negocio del tráfico y el consumo de las drogas que ofrece fuertes cantidades en dólares, suficientes para la compra de protección, servidores públicos coludidos y soplones que venden información.
Los policías investigadores no se ven. Pero ojalá y estén trabajando. Que rindan fruto las fuertes sumas del presupuesto nacional que se van para el rubro de Seguridad. En infraestructura, en capacitación, en cuerpos especiales para la investigación. La modernidad no es suficiente, pero sí necesaria, desde los órganos de inteligencia creados por el Estado. Para rastrear las pisadas de los capos hasta sus guaridas [como lo hizo la Marina durante seis meses que estuvo a la caza del sanguinario capo Ezequiel Guillén], hasta sus riquezas acumuladas en alguna parte.
No es posible que se siga sosteniendo a Joaquín El Chapo Guzmán, por Forbes, entre los hombres más ricos del país sin que las instancias de gobierno sepan de su paradero, de sus cuantiosos cargamentos, de sus lavanderías, de sus inversiones, de sus guardaditos en la banca nacional e internacional. Por eso aparece junto a los más adinerados en las páginas de los diarios. ¿Eso se logra sin la debida protección?
Las indagatorias del Estado deben llegar hasta donde sea necesario. Si como el caso de Chihuahua, se tiene que llegar hasta arriba como se rumora por evidencias no tan confiables pero que ponen el dedo en el renglón, pues que se investigue. Será imposible terminar con el flagelo del narcotráfico y del crimen organizado sin el control de todas las variables. Y la mayor de ellas es la colusión, la corrupción de todo tipo de autoridades. Comenzando por los cuerpos policiacos. ¿Qué no?
El activismo derivado en violencia por las agresiones de las bandas de narcotraficantes está poniendo en grave riesgo al país, comenzando por la golpeada sociedad. En el territorio nacional amplias zonas del país están en manos de las bandas criminales. Y al menos si el Estado está presente no se ve, porque los narcos se pasean y “trabajan”, entre la amenaza y el miedo pero en plena libertad. Entre las propias instancias de gobierno a nivel municipal y estatal, porque el problema rebasa la capacidad de contención. Por eso el combate desde las Fuerzas Armadas se hace necesario. Ni las policías municipales, ni las estatales tienen el control; más parecen mantener el descontrol. Eso está obligando a la modificación de leyes para que se dé la coordinación, centralizando el poder de decisión, de las instancias policiales que devendrá en burocracia e ineficacia de acción.
La amenaza para el Estado es porque se impacta al territorio, a las instancias de gobierno y eso mismo afecta la gobernabilidad en esas áreas. Más parecen zonas francas, como las que bien se señala manejan fuerzas organizadas como las Farc colombianas. Ello deriva en tantas calificaciones, muchas de ellas delicadas, como las del Estado fallido. Insisto que esa tesis no me agrada porque da pie al posible intervencionismo desde los Estados Unidos. La consideración de estados fallidos como Irak [y sus riquezas petroleras], sumado al pretexto del ataque al terrorismo, dio pretextos para que Washington interviniera militarmente ese país.
Nadie quiere colocar pretexto alguno a EU para tamaña intentona de amenazar a nuestra seguridad nacional. Menos más allá. Por eso he sugerido que ni se utilice el término de Estado fallido. Cualquier justificación busca el imperio norteamericano para hacer de las suyas tratándose de los recursos energéticos de otros países con posesión de ellos.
Por lo mismo hay que cuidar también al Estado. Comenzando por las personas, aquellos que se ven involucrados en acciones violentas. Las indagatorias sobre las causas de las muertes de posibles implicados o caídos como “daños colaterales” es importantísimo. Atacar la impunidad como un paso necesarísimo. Las investigaciones correspondientes le competen a la autoridad judicial. Al territorio y al gobierno.
Atender los llamados de las gentes en ciudades como Juárez que reclaman justicia, porque son miles los caídos ya en esta mal llamada “guerra” por Felipe Calderón [porque la violencia trae consigo más violencia], muchos de los cuales son causados por actos violentos ajenos, tal vez y eso sería lo que se tiene que determinar, a las propias bandas delictivas. Sin encubrir a nadie. Porque ocurre con las muertes contra periodistas, muchas de ellas no han sido desde el narco sino perpetradas por autoridades locales cuando se ven “descubiertos” en actos ilícitos.
La depuración de las instancias policiales es un cuento de nunca acabar, pero se tiene que insistir. Eso incluye al propio Ejército. ¿O porqué se mencionó al general Jesús Espitia, en el caso del fallido Operativo Conjunto Chihuahua? Esos temas deben enfrentarse en todas las instancias. ¿Qué más? Propuestas hay muchas, lo que no hay es iniciativa de actualización; eso es lo que se critica de la fallida, esa sí, estrategia antinarco porque se basa exclusivamente en el uso de la fuerza. El gobierno se metió en esto y luego no revisa sus operativos. La captura de capos, incluso es insuficiente.
El espacio se agota, pero son dignas de reconocimiento las acciones de inteligencia coordinadas entre Marina y Ejército, en casos como el recién donde el viernes pasado cayó el peligroso capo líder del llamado cartel del Golfo. Quedan muchos capos, peligrosos todos, en la calle haciendo de las suyas y afectando a la sociedad por un millonarísimo negocio protegido. Indagar actos de colusión desde el poder. Esa es tarea de inteligencia; también de determinación política. A todos nos compete cuidar al país, pero que el gobierno haga lo propio.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

lunes, 8 de noviembre de 2010

MÉXICO 2012, ¿PARTIDO O CIUDADANO?

08/noviembre/2010

*Rejuego anticipado de candidatos partidistas
*Coalición PAN-PRD, continuidad perversa

“Yo soy un ciudadano, no de Atenas o de Grecia, sino del mundo”: Sócrates (470 aC-399 aC).

México padece ya el ambiente preelectoral presidencial. El 2012 anticipado. No obstante falta todavía la elección del 2011, que lleva en su seno la definición de la gubernatura del Estado de México. En el Partido Revolucionario Institucional las cosas parecen estar asentadas desde hace tiempo. Enrique Peña Nieto es el bueno para competir por su partido rumbo a la Presidencia de la República.
En el Partido de la Revolución Democrática no hay nada claro todavía, ni siquiera con el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón. Salvo quizá el Partido del Trabajo que llevará como gallo a Andrés Manuel López Obrador. Y tal vez el Partido Convergencia en coalición. Sin embargo, el 2011 será el toque definitivo para mover y asentar el rumbo de las fuerzas políticas, y la definición última de los candidatos.
Entretanto, en el Partido Acción Nacional ya se soltó el avispero. No obstante reina en el ambiente un clima de indecisión, de indefiniciones todavía. Mejor dicho, la víspera será más clara. La alianza perversa entre la derecha y la “izquierda” espera la elección del año entrante. El candidato común. Porque el líder del PRD está casado con el gobierno; porque amarró directamente con el presidente Felipe Calderón o con el PAN.
Ninguna sorpresa será el candidato de coalición para la elección del Edomex, PAN-PRD. El candidato presidencial no será, precisamente, alguno de los recién “destapados” por Francisco Ramírez Acuña. El exgobernador de Jalisco que “destapó” a Felipe Calderón para la candidatura en el 2006 desde mediados del 2004. Ahora nombró ya a los que le pueden ganar al PRI, entre quienes están: los gobernadores de Jalisco y Guanajuato, Emilio González Márquez y Juan Manuel Oliva; la diputada federal Josefina Vázquez Mota; el senador Santiago Creel Miranda y los secretarios del Trabajo y de Hacienda, Javier Lozano y Ernesto Cordero, respectivamente.
Esas menciones son apenas distractoras. Lo cierto es que ninguno de dichos candidatos tiene con qué ganarle a Enrique Peña Nieto, a López Obrador o a Marcelo Ebrard, como asegura Acuña. Es más, por eso será clave el 2011, si hay alianza perversa PAN-PRD, entonces habrá candidato común para la presidencial en el 2012. Queda el escollo de la presidencia electoral interna del PRD. Pero harán todo Los Chuchos para aportarle a ganar si no la reelección partidista sí mantener el control. Eso a beneficio del gobierno y la continuidad de la misma línea.
De ser así resulta que el PRD perderá hasta la identidad a manos de Los Chuchos. Pero amarrado como está Jesús Ortega Martínez con el PAN se podrá esperar un fraude en esa elección interna del PRD. Al menos los perredistas deberán cuidar dicha elección si quieren arrebatarle a Los Chuchos el partido. De eso dependerá el proyecto PAN-PRD para el 2012. Al tiempo.
Pero si van unidos, el candidato común no será ninguno de los mencionados por Ramírez Acuña. La verdad es que nadie tiene la talla, mejor dicho, la propuesta para ganarle al PRI. Sí la tiene, en cambio, quien hasta puede ser el candidato común del PAN-PRD y anda en campaña ya, Marcelo Ebrard. Sí, porque Marcelo puede ser el candidato común, con tal de ganar y conservar el poder presidencial por parte del PAN. U otro posible, que también puede ser invitado como candidato, el exrector Juan Ramón de la Fuente, recién aplaudido por el mismísimo presidente Felipe Calderón.
Ambos podrían abanderar la coalición. Mal por Marcelo, pero eso es posible incuso a costa de lo que pueda quedar del PRD. De ser Ebrard, sin embargo, es seguro perdedor frente al PRI. No tiene mayores méritos que ser el Jefe de Gobierno del DF, pero sin grandes propuestas de cambio. Mejoras no les ha traído a los habitantes de la ciudad capital. Ha gobernado nadando de a muertito. Ninguna reforma importante, siquiera para contrarrestar la crisis, digamos en materia de empleos.
En ese sentido tendría mayor consenso y apoyo De la Fuente, pero lleva el riesgo de no ser un político de cepa. Eso lo hace, por lo mismo, un candidato ideal porque sería manejado al atojo del PAN. A la vez que tendría mayores posibilidades de ganar. Recuérdese que el personaje es crucial para vendérselo a la gente, al ciudadano para cooptar el voto. Ramón de la Fuente sería un candidato de esos; ingenuo en política y al mismo tiempo manejable.
Porque el PAN no quiere perder el control todavía, y conservar la presidencia hasta el 2018, como presumiblemente lo augurara Vicente Fox. Desde la política y con el control del proceso electoral, se pueden hacer las trampas necesarias para no perder, aunque se pierda. Por eso se cuida tanto al Instituto Federal Electoral, y a sus integrantes. Los partidos saben que la ciudadanización del mismo quedó en el papel. O en el primer Consejo General.
El PAN es el partido en el gobierno, o del gobierno —y por eso el mismísimo Calderón está interfiriendo en la elección del próximo dirigente nacional; uno de los reclamos de los panistas disidentes— que no ha sabido gobernar. Ha sido más el partido del caos. Sin proyecto de país, sin resultados para la población. Cerrarán los dos sexenios como pesado lastre.
Con un saldo en contra, y sin soluciones nacionales, de la única manera que podría ganar el PAN sería con trampas. Mejor dicho, mediante un nuevo fraude electoral, como en el 2006. Porque lo ganado por Fox en las urnas en el 2000 lo perdió en los hechos. Y lo perdido por Calderón en el 2006 nunca lo legitimará en los hechos. Los resultados, el saldo de su sexenio quedará como una mancha negra en la historia de México. Pésima celebración del Centenario de la Revolución Mexicana. Ni se diga del Bicentenario independentista.
Le queda al PRI la posibilidad de ganar. Con un mal candidato. Pero el PRI quiere retomar Los Pinos. Le echará toda la carne al asador para lograrlo. Claro que será tanto como un albur para el país, más de lo mismo en tanto no cambie. No lo hará en poco tiempo. A El Peje tampoco lo dejarán ganar. La sociedad todavía no toma conciencia de la importancia de no dejarse manipular el voto. Falta mucho para ciudadanizar todo el proceso electoral. ¿Se logrará en 2012? Cuidar el voto, para que gane el que la gente quiera y no el que se imponga desde el poder mismo, bien puede ser un primer paso. Andando todos.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

G-20, EL ENCONTRONAZO

05/noviembre/2010

*Arranca la reunión de los países ricos
*Sin visos de solución a la crisis mundial

“Como fuerza social, un individuo con una idea vale por noventa y nueve con un solo interés”: John Stuart Mill (1806-1873).

No hay nada nuevo bajo el sol, según el viejo precepto bíblico. Esta vez tampoco. Se trata de la 5ª Reunión Cumbre del G-20 en Seúl, durante la segunda semana de noviembre y el cierre previsto para los días 11 y 12. Es el G-7 [Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón] más Rusia, el G-5 [China, India, Brasil, México, Sudáfrica] y la Unión Europea. Se agregan también: Arabia Saudita, Argentina, Australia, Indonesia, Corea y Turquía. Durante 2010 España asiste como invitado especial.
La preocupación central del G-20 [recuérdese que surgió en 1999 un 15 de diciembre en Berlín, y van cuatro reuniones importantes: Washington, noviembre 2008; Londres, abril 2009; Pittsburg, septiembre 2009; Toronto, junio 2010] es la revisión de los problemas del sistema financiero internacional. La primera, aquella en donde el presidente francés Nicolas Sarkozy se sacó de la manga la tesis de “refundación del capitalismo”, sin mayor sentido que el discursivo. Una propuesta que se ha ido diluyendo con el tiempo y las engorrosas discusiones técnicas.
Pero esta vez los temas tienen que ver, desde luego, con la crisis mundial. En tres vertientes: “1) El marco de crecimiento fuerte y sostenido; 2) La gobernanza de las instituciones financieras internacionales; 3) La regulación financiera y el rol de la Junta de Estabilidad Financiera”. (Según Oscar Ugarteche, en http://alainet.org/active/41989). Seguridad financiera y guerra de divisas, en otras palabras.
Pero más allá del cabildeo, no se esperan grandes avances. Es el estira y afloja entre poderes, los desarrollados del G-7 y los países ricos en reservas monetarias y energéticas mundiales. Más que encuentro será encontronazo. Sobre todo EU, quien presionará a Europa para que aplique medidas cíclicas contra la crisis [él lo contrario], el control sobre las directrices de las instituciones financieras [el Banco Mundial, con derecho de veto y nombramiento del director] y también presiones para que se regule al sistema financiero que nadie quiere [EU lo ha hecho tibiamente].
Es lo que Lluís Bassets llama “las dos grandes escuelas”, para no perder la costumbre de las etiquetas: entre “quienes creen como Barack Obama que hay que seguir estimulando las economías mediante inversión pública, y quienes como los europeos en general, pero especialmente el gobierno alemán y el Banco Central [europeo], consideran que lo primero y esencial es quitar la grasa que le haga falta hasta recuperar la esbeltez para crecer”. ¿Los gordos son los trabajadores europeos? Por eso las medidas contracíclicas.
Pero a la hora de la hora se abrirá la agenda de la discusión a otros temas. Como ocurrió el pasado 22 de octubre, en las reuniones preparatorias de Seúl por los ministros de finanzas del G-20. Porque está, como decimos, el contexto de la crisis financiera de los países ricos del sistema imperialista, y lo que se ha dado en llamar recientemente la “guerra de las divisas” y sus posibles alternativas. Escenarios donde nadie quiere ceder o perder.
Queda claro que, sin decirlo explícitamente, los países ricos del G-7 van en busca de aplicar medidas restrictivas o contractivas a todos los que se dejen. A China, para comenzar. Mucho se alega que ese país asiático [que dentro de poco será una gran potencia que supere a los EU —yo digo que no será más allá de unos 25 años; o quizá hasta menos, unos 20 o el equivalente a dos ciclos económicos más de la economía estadounidense— como el país más desarrollado, sin ser propiamente capitalista y a pesar de las todavía posibles reformas internas que emprendan los chinos por el control férreo del partido, el PCCH] acosa al mercado mundial con una moneda artificialmente subvaluada para beneficio de sus exportaciones.
Se les olvida, aún a los propios EU, que China posee el mayor cúmulo de reservas monetarias extranjeras, incluso de EU. Y que por eso los tiene en el puño de una mano. Pero por eso también EU comienza a ver a los chinos como amenaza real, tanto a su hegemonía como para su economía. Al menos por ahora reina la diplomacia; no se sabe lo que ocurra después entre estos dos países, antes de la hegemonía china de la economía global.
Entretanto, las previsiones de crecimiento alejan mucho a los países asiáticos de los occidentales, principalmente EU y Europa. Porque el bloque del Este, incluye a China, tiene tasas del PIB previstas cercanas al 8 por ciento; EU crecerá al 2.4, Europa al 1.6 porcentual. Sólo América del Sur por el 6 por ciento. México como mero espectador.
En otras palabras, todos quieren recuperación, pero ninguno ceder frente a los demás. Eso que en este tipo de reuniones los ricos se unen en bloque contra los otros países; tratando de presionarlos para que cedan a los designios. Pero en el fondo no tienen con qué hacerlo por la fragilidad de sus economías y las falsas expectativas de salida. Eso incluye que ellos mismos están desorientados sin saber qué hacer más allá de las medidas restrictivas, sin importar derribar conquistas laborales históricas de los trabajadores.
Por eso no se auguran grandes avances de la reunión del G-20. Ni siquiera la visita del presidente Barack Obama por Asia será suficiente ni beneficiosa para EU, a donde quiere fomentar exportaciones desde su plataforma nacional. Porque Obama, pese a la derrota electoral republicana o alentado por ella luego de asumir que la principal preocupación de sus coterráneos es la economía y el empleo que no llega, recorrerá varios países antes de asistir a la cumbre de Seúl.
Recogerá esperanzas o promesas, pero no cosechará beneficios. Al contrario, el llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China) quiere, como lo hizo saber en la última reunión cumbre de Estado en Rusia en 2009 [17 de junio], que quiere “la creación de un nuevo sistema global de seguridad financiera”, petición a la cual no cederán los del G-7. Contra propuestas como esta arremeterán todos. Porque claramente beneficia a los países en crecimiento, como los integrantes del BRIC. Con apoyo a los demás en “vías de desarrollo”. Ese será, quizá, el motivo más fuerte del encontronazo en la reunión del G-20 en Seúl 2010. Ya veremos.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

OBAMA, SOLO EN LA CASA BLANCA

04/noviembre/2010

*Avanza la derecha republicana de EU
*Elección comprada por fuertes intereses

“Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería”: Otro von Bismark (1815-1898).

Se cumplieron los vaticinios electorales en Estados Unidos para el 2 de noviembre. El presidente Barack Obama perdió [recibió “una paliza”, dijo él ayer] las elecciones intermedias por varios factores que armaron la crisis política de la derrota: la debacle económica profunda del país que no ve luz al final del túnel; una mala estrategia de comunicación desde su gobierno que no supo vender los beneficios de sus primeras acciones y logros legislativos; el respaldo tibio del Partido Demócrata que se ha mostrado débil ante el acoso del opositor; la agresión continua de la organización de derecha Tea Party (Partido del Té) surgida de las filas del Partido Republicano en 2008 tras el triunfo demócrata y, finalmente, la desesperación de unos los electores que esperan siempre soluciones rápidas a los problemas.
Con un coctel de ese tamaño, el presidente que llegó con grandes simpatías al gobierno hace dos años, perdió el martes el control de la Cámara de Representantes, seis escaños en el Senado y varias gubernaturas en estados que pasaron de manos demócratas a republicanas. Eso sí, hubo cuantiosos recursos que financiaron actividades de la derecha, como muestra de los intereses en juego en estas elecciones de EU. Según el diario The Washington Post del pasado 25 de octubre, al término de las campañas se habrían invertido más de 2 mil millones de dólares, equivalente a 4 millones de dólares por cada asiento en disputa este 2 de noviembre. Si no es que más.
¿Qué muestra todo esto? Que Obama emprendió medidas difíciles para un presidente —sí que fue “ambicioso” en sus planes de gobierno, como reconoció en una entrevista con Peter Baker de The New York Times; ver el texto en Proceso—, y que ni su partido ni sus colegas de gabinete han estado a la altura de tales acciones. ¿Resultado? Un presidente incomprendido, no se diga vilipendiado por el espectro ideológico de derecha, hasta por el centro y la izquierda. Algunos hablan del “solitario de la Casa Blanca”. Así lo quieren algunos. Se olvida que, tanto a EU como al mundo le va todavía peor con un presidente republicano. México lo sabe bien.
Eso sí, con toda una campaña, de gran histerismo, a flor de piel donde suenan calificativos y señalamientos como de conducir al país al “comunismo”, minar los “valores sagrados” de la sociedad estadounidense, alentar “movimientos religiosos” y destruir a las familias con las bodas gay y permitir el aborto. Todas acusaciones desde la derecha que minan la credibilidad de Obama. Por eso ahora la popularidad del presidente ha caído varios puntos. Como lo señalan las encuestas: el 54% rechaza su gestión, 53% desaprueba a los demócratas, pero igualmente 53% desaprueba a republicanos. La ironía es que el 59% cree que “el gobierno está haciendo demasiado”.
La verdad es que la situación heredada por los Bush no es tan sencilla. Si no es de lo más complicado de las últimas décadas. Y se vino a cuestas el país con la crisis económica —el gasto del gobierno y el elevado déficit público—, cuyas secuelas están en las restricciones en el empleo. Y el desempleo es el termómetro más delicado para un presidente, cuando los desempleados no encuentran trabajo. Todos quieren soluciones prontas. De eso se agarró la derecha para calentar la cabeza a los votantes que acudieran a sufragar por los republicanos. Pero esas son acciones engañosas para los estadounidenses. Pronto quedará claro, cuando se vea a la derecha actuar nuevamente; pues son sus intereses y no los del país ni los estadounidenses.
Peor cuando se descubra lo que llegó. Candidatos demasiado “raros”, aún para las filas republicanas [dice el reporte de David Brooks de La Jornada de ayer]: Al menos compitieron “una exbruja y activista antimasturbación; la codueña de la Federación Mundial de Lucha Libre; uno al que le gusta disfrazarse de nazi; varios que rechazan la teoría de Darwin y apoyan la bíblica; otros que desean privatizar o desaparecer cosas como el sistema de seguridad social, el Departamento de Educación, e incluso hacer que este país abandone la ONU… Y aquellos que han usado la retórica antimigrante o aislacionista. Ahora tenemos un partido de centro-derecha y una partida de locos. Durante los últimos 30 años, los demócratas se han derechizado y los republicanos se han trasladado a un manicomio, declaró recientemente el comediante y crítico Bill Maher”. Para guión de telenovela.
Cierto que la estrategia para la aceptación de las leyes conseguidas por Obama no ha sido la más efectiva. Es el caso de la reforma financiera y la política social de su gobierno. Pero no sólo eso. Han fallado los demócratas en apoyar al presidente, igual que la difusión de los logros. Como el retiro de tropas de Irak. O la ley de seguridad social, la más importante de la historia de EU. Beneficios para los estadounidenses que no se supieron vender como tales.
Tras el maremoto llegará la calma. Pese a la “paliza” recibida el martes, para Obama no todo está terminado. Sostendrá su agenda de gobierno. Resaltará la preocupación de los estadounidenses por la economía; el tema de la energía, el cambio climático y la educación. Y si no poyan los republicanos quedarán al desnudo frente al electorado nuevamente dentro de dos años, cuando venga la presidencial. Recuérdese que tanto Reagan como Clinton perdieron la intermedia pero ganaron la reelección.
Nada se conseguirá ahora sin los republicanos. Cierto. Pero nada tampoco conseguirán ellos sin apoyar al presidente. Obama sabe ahora de los errores cometidos, como estar tan lejos de las personas que lo llevaron al cargo y no negociar lo suficiente con los republicanos. Ahora eso y más. Pero el fondo de las inconformidades seguirá en pié: la crisis económica.
Alentados por el triunfo, los peones de la derecha recalcitrante, que políticamente se mueve a través del Tea Party, seguirán dando lata. Los ciudadanos no votaron por los demócratas y castigaron a Obama. Pero también reprueban a los republicanos en un 53%. ¿Cómo olvidar que fueron ellos con los Bush quienes contribuyeron a la situación que vive hoy EU? El caso es que si a EU le va mal al mundo le va peor. Ni se hable de México, donde ahora habrá tres estados fronterizos con gobernadores de la derecha que apoya la ley SB/1070. Mal para Obama, golpe para México.

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

CRISIS DEL CAPITALIMPERIALISMO

03/noviembre/2010

*Guerra de divisas o guerra de declaraciones
*La salida de la crisis depende de los ricos

Se sabe comúnmente que en tiempos de zozobra o de fragilidad, el riesgo es tal que basta un rumor para que todo se venga abajo, y se manifieste en forma de crisis. Pero la verdad es la inversa: en tiempos de crisis cualquier rumor es suficiente para que el ambiente sea de fragilidad permanente. El caso es que hasta por un chisme todo se puede caer.
También se sabe de común acuerdo, que los tiempos de crisis son de oportunidades y de alternativas para salir airosos y fortalecidos a nivel individual, lo cual es verdad siempre y cuando las variables estén bajo el control de dicho individuo, porque de lo contrario los problemas pueden hasta crecer y complicarse. Ni se diga cuando se habla de la economía y su influencia en la vida de las personas, donde las circunstancias resultan más lejanas.
Ambas condicionantes, digamos, son válidas a nivel individual como social. Porque, visto desde arriba o in abstracto, las leyes del capitalimperialismo que rigen a la economía mundial devienen inevitablemente en crisis periódicas. Y si bien el impacto difiere de unos países a otros dependiendo de su grado de desarrollo económico, golpea hasta las sociedades y los individuos. Y la fragilidad de las economías actuales se rige, en última instancia, por el mayor o menor comportamiento casino de los sectores financieros que bañan al resto de las economías arrinconándolas al grado del desastre.
Como sabemos, el fondo de la actual crisis del capitalimperialismo es financiera. Y, salvo algunos intentos tibios de regular a las bolsas del mundo en Estados Unidos y en Gran Bretaña [las famosas inversiones de riesgo, o sus valores a futuro], así como de quitarles recursos vía impositiva por las ganancias derivadas de actividades especulativas como en el caso alemán, el resto es especulación pura desde los corrillos de las bolsas mundiales.
Es más, como en la cúspide del poder de ese capitalimperialismo están los magnates mundiales, los dueños de la riqueza acumulada en pocas manos, los señores que controlan la inversión depositando o retirando a su antojo los fondos de cualquier país que no les ofrece garantías, pues entonces el control no sale de sus manos y tienen al mundo en una canica.
Principalmente por la falta de reglas del juego. Ya se sabe que el capitalismo imperial funciona de acuerdo con la doctrina del libre mercado, el laissez faire. Pero también que es libre lo que les conviene a los inversionistas. A los países que apoyan a dichos inversores. Nada más. Con todo y los acuerdos comerciales, de derrocamiento de barreras o apertura de fronteras sin restricciones aduanales, lo que sea que se pregone por el mundo.
Con todo y eso, en el fondo [y no tanto], así como no se regulan las actividades del capital financiero tampoco hay tal libre mercado. Porque lo primero es, desde el punto de vista de la economía real [la de carne y hueso que produce en cualesquiera de los sectores básicos de un país], el proteccionismo de los mercados propios. Es claro que los países ricos pregonan puertas abiertas a la competencia externa, pero son los primeros que se reservan o controlan la apertura.
De igual modo cuidan todo lo demás. Defienden sus intercambios comerciales, protegen sus inversiones, cuidan sus monedas y todos quieren ganar más, porque su política internacional es la de ganar-ganar. No importa que otros pierdan. Y en eso cada país desarrollado vela por sus intereses sin importar los ajenos. ¡Y que nadie se rebele porque para eso están las maquinarias militares industriales para salir a la guerra contra los enemigos de la “libertad”, la “democracia” o el “comercio libre”!
Claro está que la prioridad es preservar las riquezas y sus mecanismos especulativos. Luego vienen las economías que los respaldan o les dan sustento. Atrás, o al último, está lo que piense, quiera o digan las personas. La sociedad no interesa. Y los Estados son meros instrumentos. Serviles del propio sistema.
Bajo esta perspectiva, entonces, queda claro que cualquier medida que se tome no impactará a los verdaderos culpables de la crisis del capitalismo en los países desarrollados que amenazan a los “en vías de desarrollo” y a los más pobres. Por eso se han tomado medidas restrictivas al interior.
Se dice que los problemas [causas, consecuencia o medio para salir de la crisis] son los elevados déficits presupuestales, que los gastos de los Estados son muy altos [y así se golpea a las políticas sociales en varios países], etcétera. Pero lo peor de todo, que la crisis la pagan los más débiles de la cadena, aquellos que contribuyen para la creación de riqueza vía la plusvalía, y son los menos responsables de la debacle del capitalimperialismo; los trabajadores con sus raquíticos salarios.
Restarle poder adquisitivo o eliminar beneficios históricos de la clase trabajadora en siglos de lucha, han sido las acciones de los países europeos en Grecia, España, Portugal, Francia, Alemania, Irlanda, etcétera, so pretexto de bajar déficit fiscal al Estado. Pero se les olvida que las monedas andan sueltas. Y que países como China los tiene en un puño, por la gran cantidad de billetes de tipos y denominaciones en sus bodegas.
Por eso ahora se habla de la “guerra de divisas”. Como preguntó recién The Economist, ¿cómo detenerla? A nivel de retórica, al menos, desde que el ministro brasileño de finanzas, Guido Mantega, lo declaró el 27 de septiembre se desató la rebatiña. La guerra de rumores, que pega según el tamaño de la fragilidad. Y la inestabilidad es grande. Porque, salvo Alemania, ninguna economía desarrollada muestra signos alentadores comenzando por Estados Unidos. Al contrario.
Por eso levanta polvo el tema de las divisas. Porque, además, es la guerra de todos contra todos. Claro que China es atacado para que revalúe el yuan, pero Estados Unidos ni Europa ceden a los reclamos de no imprimir billetes para enfrentar gastos. Eso es inflacionario. Lo peor es que el mayor riesgo es para los países en desarrollo, que no quieren ser arrastrados por la avalancha monetaria al alza porque daña las exportaciones, ni víctimas de los flujos especulativos desde afuera. Por eso Brasil toma medidas, Tailandia igual anunció que retendrá el 15% de dichos flujos.
Si no se regula al capital especulativo, que tampoco se castigue a las clases trabajadoras. La salida de la crisis depende de los ricos, no de los pobres. Pero que aflojen.

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martes, 2 de noviembre de 2010

BRASIL ESTRENA PRESIDENTA

02/noviembre/2010

*Dilma Rousseff, reivindicar a las mujeres
*Continuidad desde un lulismo de éxitos

“Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer”: Antonio Machado (1875-1939).

A pesar de tanta misoginia y machismo que hay en el mundo [casi todas las culturas de los últimos tres milenios a la fecha dan cuenta de ello; no así pueblos enteros como los persas, egipcios, mexicas, cretenses; ni se diga en textos sagrados donde la creación es un acto sencillamente femenino], la mujer —como representación de la naturaleza y dadora de vida— le pone siempre un sello especial a todo lo que toca.
Inclusive al poder, cuando se le permite llegar. No obstante “La Dama de Hierro”, del Reino Unido, Margaret Thatcher; o la hoy mujer más poderosa de Europa, la canciller alemana Angela Merkel; ambas tratando de rivalizar las acciones de los hombres desde el poder. Ahora, aparte de la recién referida Cristina Fernández, presidenta de Argentina, con motivo de la muerte de su esposo y expresidente Néstor Kirchner, se trata de otra mujer digna de mención: Dilma Rousseff.
Ella, cuyo padre fue un comunista búlgaro y de madre brasileña, es la ganadora de la segunda vuelta en las elecciones que se llevaron a cabo el fin de semana pasado en Brasil, a cuyas urnas acudieron 106 millones de votantes según las cifras electorales. Y se convierte en la doceava mandataria de la región latinoamericana.
Por una diferencia [a favor con el 56% vs. un 44% del contrincante] de 11 millones de votos de su contrincante José Serra de la Social Democracia, Dilma de 62 años, del Partido de los Trabajadores [PT], será la primera mujer presidenta de su país y representa la continuidad del todavía presidente en funciones con gran éxito, Luis Ignacio Lula da Silva. Incluso seleccionada por éste para sucederlo en el cargo de la más alta responsabilidad y en un momento histórico sin parangón para su país.
Ella promete ser digna del trabajo del presidente más popular de la historia de su país, pues no sólo ha colocado a Brasil como la octava potencia económica mundial —y de paso reposicionarse en América Latina arrebatándole con razón el papel otrora de México— sino que igualmente ha sacado de la pobreza a millones de brasileños que renuevan ahora la esperanza de seguir recuperando empleos y poder adquisitivo. Volver a Brasil una “nación de clase media”.
Por eso Dilma promete “honrar la confianza depositada” y extender el legado de Lula de la “nueva era de prosperidad” manteniendo la lucha contra la pobreza, la estabilidad y el crecimiento económico, y un compromiso con los derechos fundamentales y la igualdad entre hombres y mujeres, entre sus prioridades. Y sabe cómo porque como economista dio muestra de ser una gestora eficiente y con resultados.
Por eso fue propuesta por Lula, pese a la oposición de los dirigentes del PT [marginados o bajo “control” del presidente] que protestaron por ello y a sabiendas que un candidato del partido tenía altas probabilidades de ganar, simplemente por el legado de ocho años de éxito. Ahora la triunfadora está frente al reto de profundizar y dignificar el cargo. Añadirá medidas como garantizar el derecho a la opinión y la expresión, al empleo, la distribución de la renta, la vivienda digna, la paz social y “las más absolutas libertades de prensa, religiosa y de culto”. Para eso, velará por el respeto irrestricto a la Constitución brasileña.
Para la continuidad, Dilma ha llamado sobre todo a tres sectores: “Empresarios, trabajadores e iglesia”, además de la prensa y a todas las personas de bien del país, a “colaborar con un gobierno que será para todos sin exclusión”. Impondrá su sello. Así opina Roberto Mangabeira Unger al diario El País: “Ahora empieza un momento distinto, con una persona diferente y con un trabajo que tendrá sus propias exigencias. Ahora comienza una nueva etapa de nuestra democracia”. Prolongar, si no es que superar, porque la maquinaria económica y política bajo la estampa personal de Lula está caminando y él abandonará el poder en enero entrante.
De Lula se dice que sólo volvería en 2014 sólo si Dilma fracasa. La Constitución de Brasil le prohibió a Lula tres periodos de gobierno consecutivos. Pero con sus propios amarres [la primera presidenta tiene garantizado el apoyo de 16 de los 27 gobernadores de los estados brasileños], la presidenta seguramente saldrá adelante con la legitimidad innegable tras el triunfo, el necesario para aplicar las políticas y profundizar los avances y dar nuevos resultados en el marco del lulismo.
Claro que no es sólo administrar el éxito. Pero tampoco resulta imposible. Y es que, sin aspavientos, Luis Inacio Lula da Silva sacó a su país del atraso aprovechando las oportunidades de la crisis económica mundial para relanzar al país sudamericano ampliando sus redes en todos los ámbitos. Pronto anudó una buena relación comercial y de inversiones con China y el sureste asiático, por ejemplo. Fortaleció su predominio en Latinoamérica, especialmente al sur continental. Por hace algunos años que se habla del milagro brasileño. Como antes el milagro mexicano.
No obstante, uno de los principales retos de Dilma, como el de muchas economías del mundo desarrollado y también en desarrollo, está en el control del gasto público. Eso va de la mano de los propósitos de la nueva presidenta. Sobre todo, opinan los “expertos”, por el pesado aparato burocrático. El ámbito fiscal, dice Sebastián Briozzo, un consultor regional de Standard and Poor´s, sigue siendo uno de los grandes “debe” del sector económico.
“A nivel fiscal, Brasil todavía presenta algunas vulnerabilidades. En un escenario base donde se mantiene la política (económica) actual, Brasil se beneficiará de avanzar más rápidamente si dispone reformas, reformas fiscales, en la parte tributaria, reforma provisional”. Además de luchar contra la supervalorización de la moneda frente al dólar, que perjudica a los empresarios y exportadores. Eso es verdad.
Lo que no es del todo cierto es lo que sigue, porque lleva tras de sí las medidas restrictivas muy al estilo de las propuestas por la banca internacional, cuando dice el consultor Briozzo: “La propia restricción del gasto público [sic] será el mejor remedio para equilibrar no sólo la cuestión del cambio sino también el tema de las tasas de interés, que son dos caras de la misma moneda”. A los países desarrollados, y a sus consultores, les pega profundo que los países saquen la cabeza con sus propias medidas. Con Lula, Brasil es ejemplo para Latinoamérica. Con Dilma lo será también.

Correo: maniobrasdelpoder@gmal.com

lunes, 1 de noviembre de 2010

CIVILIZACIÓN VERSUS SALVAJISMO

01/noviembre/2010

*Para un recuento de vida o muerte
*Faltan ideales como los de Gandhi

1 y 2 de noviembre. Días de muertos en México. ¿Tiempo de recuentos?

Vivos y no muertos. El tema es cuestión de vida o muerte. Individual y colectiva. En estos tiempos vivimos en una crisis de civilización. ¿Pero cuál civilización? ¿Cuál respeto por la vida, o por el hombre mimo? ¿En dónde está el avance de la dicha civilidad? Puesta está en la materialidad, que en el hombre mismo. Lo que importa es el poder y la riqueza. Como se dice: “cuánto tienes cuanto vales”. Tremenda concepción occidental del trato y el respeto por la vida propia y la de los demás. Comprende la vida individual y “en sociedad”.
“Me angustia la historia de tibieza y lentitud”… Cito de memoria y confieso no recordar al autor por ahora. Pero es de un revolucionario africano de la década de los 70, que quiere ver cambios en las condiciones de vida de su pueblo, pero no llegan con la prontitud deseada. Ese es el marco del poema y el sentido de fondo. Una queja por la historia que no cuaja los cambios con la urgencia deseada por un espíritu revolucionario.
El reclamo tiene alcance civilizatorio. Porque la civilité no cambia como debe. La modernidad trae consigo transformaciones en las condiciones de vida, pero no en la vida misma. El hombre avanza muy lentamente hacia una vida diferente. Es más, se confunde la riqueza con la civilidad. Se cree que por vivir en la ciudad ya se tiene un mayor adelanto, pero eso en el fondo no es lo mejor.
Porque la vida en ciudad no necesariamente trae consigo transformaciones en el fondo de la vida misma de los hombres [¡nada qué ver la ciudad moderna con la ciudad platónica!]. Por eso se habla de la vida en la selva, cuando de la vida en la ciudad se trata. El hombre vive sin conocerse, por decir, a sí mismo. Por eso el precepto de “Conócete a ti mismo” del portal del templo de Apolo en Delfos, sigue tan vigente.
No sólo no se conoce a sí mismo, cree conocer a los demás. Ignora que la riqueza material es insuficiente. Pero el hombre ha colocado su mirada en condiciones externas sin mirar lo importante. Su vida interna. O, ¿cuánto ha cambiado el hombre durante siglos? Casi nada. Por eso el precepto bíblico del Eclesiastés de que “nada hay nuevo bajo el sol”, porque las épocas distintas van y bien en y el hombre sigue igual. O peor, si la civilización lo arrastra hacia el abismo de la muerte. ¿Pero acaso comprende el hombre a la muerte misma, siendo que lo lleva de la mano desde que nace? ¿Pero y qué pasa con la impronta misma de la vida? Nada en ningún sentido.
Cuando se pierde la razón de las cosas, porque la razón es meramente un artilugio para justificar lo que ocurre, el tipo de vida en el que se embarca el hombre lo pierde. Se pierde la razón de Estado, se pierden los objetivos de la vida, y la vida misma se devalúa al grado del hartazgo. Es cuando da lo mismo vivir que morir. Porque se pierde el sentido de la vida. Eso no es civilización. Es salvajismo.
Todavía peor, en esos términos de civilidad se ponen una cultura frente a otra. En ese sentido se habla de civilizaciones, unas mejor que otras. La mejor es la occidental por encima de las demás. Es el principio “moderno”, o uno de tantos, de las relaciones internacionales. Así lo inauguró Arnold Toynbee, lo puso en juego Francis Fukuyama y lo desarrolló Samuel Huntington en la década de los 90 ¡y rige los avances guerreros en el siglo XXI!
El concepto del “choque de civilizaciones” es una teoría de las relaciones internacionales motivada en una concepción racionalista de la superioridad de los unos frente a los demás. Y a partir de eso justificar [otra vez la razón entra en juego] un estado de guerra. Son “los estados-nación los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las fallas entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro”.
Con preceptos como estos de Huntington —agorero de la muerte— los países justifican la violencia y la guerra de unos países “civilizados” contra otros auténticos “salvajes”. Pero el salvajismo está en la base de tamaña justificación política y de las relaciones internacionales. No otra cosa. En juego están los estados, los países, las naciones. Y no únicamente las naciones de la guerra, también los demás del resto de mundo.
En estas aventuras civilizatorias participan, entonces, equipos de guerra completos. Es la violencia de los artífices del poder y del dinero. En estas aventuras se mete en peligro la vida de pueblos completos. El siglo XXI metió a la humanidad en una dinámica de guerra permanente. Aquí recuerdo la idea de Einstein de que la cuarta guerra será con palos y piedras. Por la amenaza de una posible guerra nuclear, tan peligrosa para la supervivencia de la humanidad.
El caso es que, aún desde los países “desarrollados” el impulso de la guerra está presente como una estrategia frente a los demás. La muerte es el actual signo del imperio. No importa la vida de las personas. Por eso también es el tiempo de las sociedades. En muchos lugares y países se escucha ahora el llamado de las voces de los hombres que suenan la campana de alerta. Es el tiempo de la sociedad. Eso sucede ahora en movimientos multitudinarios en Estados Unidos, reclamos en Europa, propuestas en Latinoamérica y exigencias en México.
Porque sólo la sociedad puede meterle el freno a los hombres del poder. Pero ahora el llamado es al cambio desde el hombre mismo. Seguir el ejemplo de Mahatma Gandhi de la no violencia. Con ese precepto de cambio interno de los hombres se derrocó a un imperio. Con principios como ese se puede derrocar a cualquier imperio, como el de EU que pregona la violencia por sobre todo lo demás.
Se trata, entonces, de avanzar hacia un cambio de civilización. De emprender las revoluciones individuales que no se han hecho a estas alturas de los “siglos por los siglos”. Tiempo de salir del salvajismo. Y abandonar el sello de la muerte. ¿Por qué seguir el juego de los imperios que sólo quieren justificar el atraso de la humanidad? Tiempos de vida o muerte. Reflexiones como para recordar los retos que el hombre tiene enfrente, para salir de la rueda de los tiempos donde todo debe ser nuevo bajo el sol y no su antítesis bíblica.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com